miércoles, 24 de septiembre de 2008

Los fallos folclóricos de los juegos de terror

Despega la nave del terror, del suspense, de la diarrea psicológica. En el mundo de los videojuegos un país ha proclamado su independencia: “Terrorworld”. No es un parque de atracciones, no, no, es el territorio oligopolista de los juegos de género “survival horror”. “De miedo”, en el idioma de Cervantes (manco no sé, pero para patentar y adueñarse del castellano sí que tuvo buena mano izquierda). Y mento el oligopolio porque reto a cualquier lector (todavía guardo esperanzas de tener alguno) a que me diga 5 títulos de juegos de esta clase que no sean ni los Silent Hill, ni los Resident Evil. Venga, anda, encima te dejo decir los Project Zero, medio comerciales, medio de culto, por ser exclusivos con eso de los fantasmas pelinegros y gritones.

Estos juegos de terror ya han consolidado su supervivencia en los estantes de los jugones, ya pueden sacar Fifas y “Imagina Ser…”, que cuando apetece sudar de terror, y así de paso despegarse los artículos de broma sin visitar al doctor Hibbert, no hay nada mejor que un juego de sustillos “trompetilla” (Definición abajo).

Pero a pesar de acumular notables y dieces (algunos hasta sin untar, ¡eh!), las sagas de Capcom, de los que hacen Silent Hill, y er… los que hacen los demás de terror (Online Off, se siente, no info), arrastran con disimulada pesadumbre molestias que saltan a la vista (sobre todo los perros de los RE) al intentar pasarse el juego una vez más, a ver si sacamos la Magnum o el lanza-sipotes infinito. Que luego quizá nos proporcionen… (Sigan leyendo, jejeje, toma terror psicológico). Aquí una moderada y subjetiva lista de la compra de los chuscos más desquiciantes de los susodichos matasuegras virtuales.

“Hasta los Sideways esos se mueven mejor que yo…”- Lo comenté en el artículo de los plataformas difuntos, y me reitero: Esa forma hierática de caminar de los protagonistas de los personajes no es normal. Ni siquiera en EEUU. Fijo que un jugador del WOW corre más rápido a la Campus Party, y cargado de dvds vírgenes y discos duros portátiles. Me pregunto para qué los querrán. Total, el 5 % de la banda telefónica de todo un país concentrado en unos 200 ordenatas, con eso no se baj… va a ninguna parte. Pongan a régimen a los hermanos Redfield y a los desgraciados turistas de Silent Hill, señores Programadores. La vida sedentaria no es sana, no se liga ni por msn.

“Me voy a acercar a ése espejo de naturaleza no sospechosa, que se me ha descolocado una lentilla”- CRASH! ¿A ver ahora quién se carga al monstruo que acaba de quitarme 2 años de vida, quién recoge los cristales rotos, y quién recoge la consola que ha salido despedida hacia la terraza de los vecinos de enfrente, y en consecuencia sus cristales y los míos? Ya sea en un corredor en el cual la cámara cenital enfoque de forma sospechosa las cristaleras, al ÚNICO espejo que no está roto de los lavabos, al cristal falso peliculero, y a los cristales tintados. Sobre todo estos. NUNCA confiéis en un cristal tintado. Este consejo también sirve en la vida real, las pocas veces que hagáis uso de ella.

“Atentos los instrumentos de viento ¿eh? A ver si nos centramos. ¿Listos?...¡TATCHÁUN!”- Este simpático y recurrente gazapillo, se aplica también al mundo del cine. Cuando tu monstruo no tenga los suficientes polígonos, cuando la historia es un truño, o cuando el truco de la cristalera ya se ha usado una y otra vez en la mansión, la comisaría, el hospital y el lavabo de minusválidos, dale un toque al de sonido y que inserte medio segundo de Lordi tocando con los instrumentos robados de una filarmónica. El saltillo en el sofá está garantizado. Tu único enemigo, querido programador, son los padres del jugón cuando están en casa, el MUTE del mando de la tv y los i-pod. Yo los bauticé como “sustos trompetilla”. Sus derivados surgen dependiendo de qué Home Cinema tengas, y cuándos x.y altavoces uses.

“El mamón que ha ido soltando la ínfima munición que mala leche tenía, mira que dejarme un cargador en el bidé, otro en las bragas de la abuela cuando se va a hacer pilates, la mira láser en el cajón de la nevera de las verduras, la tarjeta de acceso de marca-páginas en el final de “La intrincada adivinanza de un tío con nombre retro” (¿Y si me espoileo el final sin querer? ¡20 euros a la basura! Los de la FNAC no son tontos, que no me lo cambian tras leerlo), el…” – Además de la, gracias al DOS, evidente situación de los ítems de los juegos, bien a la vista no nos vayamos a quedar con 2 balas pudiendo tener 5, los programadores debían de estar bajo el yugo de algún impuesto que desconocemos, porque madre mía, ni que les cobraran por el par de líneas binarias que cuesta poner un paquetito de balas. No sé si se nota que esta es la lacra que más me escuece los pelillos del pescuezo. En mis más horribles pesadillas siempre me quedo sin munición.

Estoy atascado y sin muni, a ver qué me dice la guía… ¿?¿?¿?¿? “Coje la llave, esquiva a los zombis por el lateral, abre la puerta, esquiva a los zombies, entra en la plaza llena de perros, esquívalos, esquiva a Némesis, esquiva al Akiles que viene con la Rail (errata de imprenta), y entra en la casa del afilador para el final del OVNI, en el que sale E.T.”- Este estigma se deriva del anterior, consecuencia de la escasa munición (huelga de transportistas, seguramente), que los valientes redactores de los “Walkjgtrujgf” dan a luz en sus profesionales estrategias para acabarse el juego como un campeón. “Huir como una nenaza… ¿Porqué sólo se me ocurre cuando veo más de dos gitanos juntos?”. Mi pésame a los que recurren a las guías con los juegos de terror. Para qué perdéis el tiempo en leer, cuando lo podéis ahorrar en echar a correr inclinando un poco el stick.

“¡Coordinación! ¡Que en esta orgía de 7 tías y 2 tíos, ya van 3 veces que me dan por…”- Suele ocurrir que en las plazas, cruzes, “big halls” (salones enormes, nada de caramelos suecos gigantes), y no-se-dónde “principal”, los zombies, mosntruos o fantasmas, por una vez se sientan a reflexionar y a cavilar un buen plan, consistente en agazaparse en las esquinas o arbustos y atacar todos a la vez a su presa, el desprotegido y proletario sin munición prota, generalmente acompañados de un buen susto trompetilla. Cabe añadir que en la época de la psx, no estaban exactamente escondidos, ni arremetían contra ti saltando de sus escondrijos, sino que de repente se generaban unas líneas de programación que adquirían forma de bicho en un par de frames, pero que no se los veía salir de ningún sitio. Qué buenos tiempos.

Y por último, que ya sé que estáis cansados:

“Felicidades has conseguido las armas de munición infinita. No poner en manos de Bush bajo ningún concepto”- Tras matarse a intentonas en nivel Very Hard, tras dejarse los globos oculares y más órganos viscosos en intentar pasarse del tirón el juego en menos de 3 horas, tras rebuscar en los rincones el ítem que no se ve a simple vista (ni a simple ni a compleja, que los de diseño gráfico ya estaban agotados), por fín el juego te recompensa con el sueño de todo estudiante americano: el pepino automático de turno que hace las delicias de cualquier amante de películas de serie Z. ¡Andaaaaa, ya decía yo que como que faltaba un poquino de munición! ¡Claro! Es que para llenar una recámara de capacidad infinita se necesitan, muchas, pero que muuuuuchas balas. Aquí estaban, al fin y al cabo, seguro que ahora les doy buen uso. Buen uso los mis cojones, empiezas la nueva partida, juegas cinco minutos emulando el MODE GOD del Quake, y ala, a estrenar la siguiente entrega, que no se había desembalado todavía ya que aún estábamos trabajando en los retos absurdos que suponían la recompensa de las armas antes citadas. Porque esa supuesta diversión Homicidestructiva, dura poco más que 3 recargas. Puede que alguno se haga el modo jefes finales con el lanza-cohetes o la sierra mecánica, para pasar el rato mientras se descar… mientras pasan los tres días que quedan a que se ponga a la venta el Halo nuevo (ji-ji-ji).

Y en fin, ahí están los errorcillos simpáticos, probablemente bienintencionados, dudo que los japos quisieran hacernos sufrir, ellos son todo bondad y sushi. Me dejo en el tintero las reglas de los finales SIEMPRE abiertos, los humanos malvados a los Bond con risa maquiavélica y todo, la moralina de sus mensajes, etc, pero en fin, hay más blogs, buscad por ahí.

PD: Un gallego le recomendó a un colega mío el Cold Fear. No lo he probado.

4 comentarios:

lobo solitario dijo...

buen articulo tio toy deacuerdo en que los tios de estos juegos podrian darse un poco más de vidilla , porke joer tienen dos velocidades supuestamente una es correr, pues no,son : andar y andar rapido jeje . y tamien lo de la munición , como jode cuando te quedas sin balas , con lo bien que se matan monstruos desde una distancia considerable (y le dices: chincha , que no puedes tocarme y yo te estoy matando) pues jode cuando vas a usar la pistola , y por falta de balas tienes que correr el riesgo de acercarte al enemigo malote y darle unas cuantas veces con una tuberia de hierro y ya cuando esta en el suelo darle patadas y pisotearle jeje

The Slayer dijo...

Ciertamente, el susto trompetilla es una tocada de huevos, sobre todo para los que tenemos un tiempo de reaccion cercano a infinito y ni siquiera nos llegamos a asustar porque cuando queremos darnos cuenta, hay que acabar con el bicho antes de palmar irremedialemente...
En cuanto al reto... Michigan : Report From Hell, Parasite Eve, Obscure, Alone In The Dark, Forbidden Siren.. Y sin tirar de secuelas, me sobran algunos como La Cosa o Dino Crisis, aparte de alguno como el Dark Corners Of The Earth, el Clock Tower o el D2 (el 1 no era survival, aunque era interesante) que no tengo yo muy claro si entra en el genero.
Y para no huir como cobardes, siempre podemos agarrarnos los machos, armarnos de valor e imitar a Bishop haciendo "lo del cuchillo".

AkaTsuko dijo...

"Y para no huir como cobardes, siempre podemos agarrarnos los machos, armarnos de valor e imitar a Bishop haciendo "lo del cuchillo"."

http://www.universo-nintendo.com/files/Imagenes/Composicion_Resident_Evil_DS02.jpg

XD.


Los que más se asustan de los Trompetilla son los baffles de los altavoces de la tele o los externos, que no se esperan tal descarga de watios sin venir a cuento.

Me pilló en lo del reto, no esperaba nivel (Clock Tower, tijeras, tijeras, chack chack, maldito psicópata pederasta) como no me visitaba apenas nadie XD. (Contigo no sé si tutear o ustedear Slayer XD, a lo mejor quedo mal igual) Le debo un premio, que me reservo para más tarde, muuucho más tarde. Perdono, pero no olvido .

Zaphira dijo...

De qué se supone que iba este artículo? No me he enterado muy bien... xD. Yo los juegos de terror no puedo jugarlos. Aún recuerdo mi primera experiencia con uno (un juego, un juego). Me despertaba en una habitación de la que no podía salir (al parecer era mi apartamento...dónde carajos habré metido las llaves?). Total, que voy a inspeccionar (siempre me ha gustado inspeccionar) el armario, y ZAS! Un puto zombie que sale de dentro! Menuda mala leche que tienen que haber tenido los creadores, que acabo de empezar, joder...Y bueno, ese fue mi primer y último intento a jugar juegos de miedo, y mientras tanto, mi hermano se descojonaba de mi U_u. Ese tipo de juegos son demasiado para mi...aunque no me molesta mirar jugar a los demás, es más, suelo acabar asustándolos a los que juegan por los gritos que pego...vale, ya me voy a la cama, que estoy delirando U.U.