domingo, 19 de octubre de 2008

El Beck-cionario

Debido a razones ajenas a mi comprensión, llegado septiembre las editoriales comienzan a deleitarnos con colecciones que, en el mejor de los casos, nos hacen la vida más útil a las personas. Se nos ofrece la oportunidad de experimentar ser un friki coleccionista, pero sin la parte trabajosa: búsqueda en webs de importación, el riesgo Ebayriano, segundas manos, dineros malgastados en subproductos medio falsos y el omnipresente rechazo social. Nos ahorramos todo eso a cambio de una módica cuota mensual, que al llegar el segundo mes y siguientes se multiplica por 6 el precio de la paga inicial (eso pasa siempre, que raro, no se darán cuenta), y tras ello cómodamente sólo queda esperar a principios de cada mes a que llegue nuestro paquete con las cuatro entregas de rigor, de golpe y de porrazo.

Como nunca tengo dinero para hacer una colección, o como mínimo, de llegar más allá de la tercera entrega, este año me decido a crear yo mi propia colección de entregas fascicúleas, y como yo soy de letras desgraciadamente, me decido a elaborar mi propio diccionario. Pero no una cualquiera, sino uno basado en la serie de anime (Animé, con tilde en la “mé” para los fanáticos) Beck, que a su vez servirá a modo de introducción al tema principal de la serie, el complicado mundo de música y eso de “sentir la música de verdad, no como los grupos comerciales, que no la sienten ni ná”.

*No se sigue un orden de diccionario corriente, lo siento. Bueno, no.

Atontao influenciable: Denominativo más acorde con el personaje, en teoría, protagonista de Beck. Es un chaval, estudiante japonés no-otaku, que él se pasa la vida tan feliz con sus estudios en aras de convertirse en un buen funcionario público para el gobierno de Japón (el sueño de cualquier japonés no-otaku. El sueño y su DEBER). Le gusta la música que le gusta a todo el mundo, las tipas poperas. Hasta ahí todo bien, él no hace daño a nadie con sus gustos ni su estilo de vida. Pero desgraciadamente en su apacible vida hace aparición el temible Porreta JapoJevi (véase entrada, la siguiente, vamos).

Porreta JapoJevi: Monstruo devorador de niños influenciables. Aparece con su melena anti-sistema, con su mirada bizca anti-gobierno, con su manera de hablar anti-realesacademiasdeningunaparte (yo porque la vi subtitulada, pero no me imagino a ningún japo entendiendo la verborrea sonora que escupía el individuo este) y con su guitarra anti-comercial con sus cuerdas anti-comerciales y su chabola anti-comercial. El ídolo de cualquier trece añero, inevitablemente. Entabla “amistad” con el Atontao y le guía como buen samaritano por el buen camino: escuchar música Rock, ésa “que no escucha nadie”, a tocar la guitarra “porque es el instrumento que no toca nadie”, y a formar un grupo de Rock suavecito con cantante rapero (¿Mande?) llamado aquí “El Lila Del Hip Hop” (véase entrada) y baladas Beatlenianas (¿Mande? x2). Pero el Porreta no es tonto (los porros no te hacen tonto, te hacen guay, sólo en casos aislados te convierten en un subnormal) así que para pescar la mente del Atontao recurre a su hermana pequeña: La Calienta Braguetas Hello Kitty (Ref. más abajo).


























(No, más abajo)
















(Sí, así de abajo)

Calienta Braguetas Hello Kitty, la: Lo de Hello Kitty viene porque es japonesa, claro, y como Hello Kitty es un producto japonés, pues, de ahí la relación… ya ves, como si no existieran otros cosos japoneses. Y bueno lo de Calienta Braguetas se define por sí solo. En cualquier producto audiovisual si el personaje femenino decide desnudarse para darse un chapuzón a la luz de la luna con el personaje masculino, voluntariamente, ya sea en un piscina, un lago encantado, el Ebro o el Sena, es una calientaPOLLAS con todas las letras, las cinco últimas en mayúsculas. Ella sigue la filosofía guay de “cosas que no hace nadie y que por ende, son buenas”.

Lila del Hip Hop: Un tipo con el pelo lila que canta rap, o hip hop, me es indiferente (a mí y a toda la raza humana, ya se pueden poner morrúos esos de los pantalones anchos y los calzoncillos a la espalda).

Malos: En todas las series, ya vengan del país del sushi, o del país de la FOX, hay malos, personajes cuyas líneas de diálogo nos hacen sentir buenas personas ya que no nos sentimos como ellos. Los odiamos, no merecen vivir sus vidas ni tener el dinero que tienen trabajando. Es obvio que no lo merecen. Trabajar, anda ya. Los Malos de Beck son encarnaciones diablescas de aquello llamado “lo comercial”. Los grupos de la música que se vende más y sus productores, la gente que vive “según las normas, qué asco tron”, y, bueno, esto no sé cómo explicarlo, una especie de grupo mafioso de Jazz (¿?). Gente indeseable los mires por donde los mires, que han cometido ése pecado que echan cara día sí y día también gente como el Porreta JapoJevi: “Se han vendido tío, se han ven-di-do”.

Final De La Serie, El: Si quieres tragarte 26 capítulos de demagogia anti-comercial no sigas leyendo: el Final se resume en que el grupo que forman Porreta, Atontao y Lila (y otros dos seres no destacables) es más guay que los demás, porque ellos lo sienten más que los demás, que está demás, y deciden cambiarse de nombre para pasar a ser Beck, el nombre del perro del Porreta, y blablabla palomas al vuelo, volando a ras de suelo, mujer contra mujer.

Hasta aquí el primer fascículo del Beck-cionario, primera entrega de unas 73. La próxima entrega vale el 50 % más que esta, que vale cero, así que si haces la cuenta BIEN, tendrás que gastar 400 euros en leer el blog cuando saque el segundo fascículo. Seguro que lo saco, esto es tan cierto como que la gente no se compra la primera entrega de las colecciones por que valgan apenas 4 euros, nooooo.

Advertencia sanitaria: Si eres un porreta, un jevi, o un lila de pantalones caídos no te enfades, piensa que yo no siento de verdad la música como tú, soy un patético miembro de las masas.

2 comentarios:

The Slayer dijo...

Recomiendo que te hagas con los derechos del manga, el anime y la pelicula de imagen real de Detroit Metal City. Y la entregas como regalo parodico el año que viene en la versiona actualizada de la coleccion.
Nah, en serio, leido lo leido, te recomiendo que le eches un vistazo al menos, son 13 ovas de cuarto de hora mas o menos, asi que no creo que te robe mucho tiempo.

AkaTsuko dijo...

Siempre estoy abierto a nuevas experiencias. Mejor eso que un harem repetitivo (redundancia) con lo mismo de siempre ¿no?

Al menos parece cachondo así a primera vista (Corpse paint en un anime!). El rubio ese parece un retrato de un miembro de Immortal o Satyr (de Satyricon) en sus años mozos/black metal.

Lo que más me jode de Beck es la desgana con que se representa todo el tema de tener y sacar adelante a un grupo musical. Y lo de mezclar estilos de una manera tan chusca, eso lo hacen AC/DC, Judas Priest, U2 y los fans los fusilan con recortadas. Irreal a más no poder.