jueves, 13 de noviembre de 2008

El Arte de los Duros a Pesetas

Desde hace un par de años, desde que se inventaron las galerías de arte, se viene dando cierto caso de venta de obras de arte realmente peculiares. Los coleccionistas pechelines más adinerados con presteza adquieren estas obras a golpe de talones con más ceros que Ramoncín en la carrera de Derecho.

Y es que es normal, viendo que estamos viviendo la edad de oro (sobre todo para los artistas) de una nueva corriente que azota nuestra cultura consumista:

EL ESOLOHAGOYOMISMO

El Esolohagoyomismo es una corriente estilística surgida a principios o a finales de algún siglo, no se sabe debido a que es una tendencia tan ridícula que ni en Wikipedia se atreven a escribir verdades a medias sobre ella. Debe su nombre no a ningún autor, sino a los miles de seguidores fascinados con este ínclito arte, cuya primera impresión que manifiestan es lo que postula este nombre propio.

Este artículo tiene la simple pretensión de presentar al público las características principales, así como una somera recopilación de obras. En primer lugar, recopilación.

De mierda hasta el cuello, o tal vez más allá

Precio: 20.000.000 Euros

Comprador: España, 40 % (8 millones), 500.000 euros a través del FAD (Fondo de Ayuda al Desarrollo)

Aquí vemos la última adquisición artística de los españoles, que han tirado de sus impuestos para pagar su creación. Como se puede apreciar, el material que conforma esta oda a la suciedad techumbril se compone de papel de imprenta color mierda (presumiblemente “Hobby Consolas”) remojado en agua. La técnica consiste en colocar el material en las partes alzadas con un recato y delicadeza extremos que proporcionen efecto ingrávido. Traducción para los que “no entienden”: Coger masa a puñaos y estamparla en el techo, rezando para que no se caiga, y retirando la mano suavemente, lo cual es garantía de solidez en estos casos. Cuanto más lentamente separes la mano de la cataplasta artística, más pegado queda, es de saber universal.

Una vez que se ha visto que la gente confía en que las estalactitas no acaben haciendo un nuevo agujero en pleno cerebro y que camina tranquilamente por debajo, se procede a la coloración de estas, como se ve arriba. Con unos aerosoles tamaño sobaco Gasol se rocían los pegotes.

Lo que (en teoría) transmite: Simboliza la lucha de los techos que padecen de vértigo por alcanzar la seguridad de los impasibles suelos. O puede que las estalactitas representen las extremidades que desean llegar abajo, probablemente para asestarle un cogotón a cualquier español que pase por debajo, castigo por permitir que su gobierno gaste el dinero en soplapolleces.

Nenuco según un chino

Precio: 0 Euros (afortunadamente)

Comprador: Posiblemente algún imbécil

Una cabeza de feto con cuerpo de pájaro muerto más rodajas de huevo cocido por ojos sumergido en agua mineral sin gas. Si alguna vez James Bond cobrase el sueldo por alguna misión, seguro que se lo gastaría en un coctel con este engendro a modo de sombrillita. En caso de que Bond fuese gótico, huelga decir.

Lo que (en teoría) transmite: El creador visitaba con frecuencia Rotten. Eso o es Ramoncín.

¡Qué idea más cojonuda!

Precio: 1.500 euros de multa por beso

Comprador: Una tía lo besó

Cy Twimboly es el artista con los cojonazos más artísticamente desarrollados de toda la historia del arte. Llega este señor con un cuadro con un par de puntos negros inapreciables prácticamente y ya se ha ganado el respeto de millones. ¡El tío acabó la obra antes de empezar!

Lo que (en teoría) transmite:

-“Pero…yo ahí no veo nada…”

-“Quien no sepa apreciar el valor artístico de esta obra, es que es un ignorante su majestad. Los ignorantes no pueden verlo.”

-“¡Ah! ¡Sííííiii! Ya lo veo…”

¿¿?¿?¿?¿?¿?¿??

Precio: 54.000.000 euros

Comprador: Un cachondo mental.

El arte es algo abstracto, es algo que tiene significado cambiante, es algo que es a la vez todo y nada. Nada mejor para representar ese algo que esta obra: No tiene forma de una puta mierda, el significado te lo inventas sobre la marcha y según la persona el precio de este cuadro puede oscilar entre muchos millones y cero. Hay que tener en cuenta que en el país del creador de este cuadro el material artístico marca Carioca se tiene que importar, lo que provoca que el precio se infle tanto. Eso y el ego descomunante (mezcla entre descomunal y gigante) del pintor. Proporcionalmente actúa 1% lo primero, 120% lo segundo.

Lo que transmite (de verdad): Que hay que padecer un grado estratosférico de subnormalía para pagar 54 muchillones, teniendo un bazar chino cerca para comprar unos Plastidecor falsos por menos de 5 euros. Encima con más colores que el espantajo este.

Obra que te dejará frío

Precio: 70.000 dólares

Comprador potencial: Un hombre tan sediento, que sería capaz de lamer el morro de un cochino.

Comprador actual: Una persona con dos dedos de frente que se lo bebió.

Instrucciones de creación según creador, Wayne Hill: Comprar un billete de ida a Alaska; picar un trozo de hielo; meterlo en un táper; derretirlo sentándote encima del táper en el viaje de vuelta a casa; verter el agua con un embudo en un botellín (previamente desetiquetado); colocar obra de arte concluida en el museo de tu mejor amigo.

Precaución para el futuro: Procurar situarlo en un sitio alto, no vaya a ser que lo alcance algún visitante creyendo que es una botella de “agua” en vez de una obra maestra y le dé por bebérsela.

Lo que (en teoría) transmite: El peligro de que se derritan los polos. O puede que sea un grito de protesta por lo caro que se ha puesto el agua del Mercadona.

Ramificando la estupidez

Precio: Desconocidamente elevado

Comprador: Uno que quería tener una planta, pero no regarla.

Dice la leyenda que un día alguien se dejó una ventana abierta en la exposición ARCO 2008, y del viento que hacía se coló un cacho de rama partida que acabó en una esquina del lugar del evento.

Dice el creador que la carga simbólica de esta obra es tan enorme que no merece la pena ponerse a explicarla, porque en algún momento tendríamos que irnos a dormir.

Lo que (en teoría) transmite: Que la leyenda que me acabo de inventar es mejor creérsela, porque si no, la vergüenza ajena que sentiríamos sabiendo que alguien ha pagado a un cantamañanas por ir al campo con un hacha, sería de tal grado que haría que nos tirásemos contra la ventana más próxima, aplicaciones de Windows incluidas.

Qué muerte más perra

Precio: La vida de un chucho

Comprador: El menda al que se le ocurrió la gracia

Un artista de estos con una mente tan abierta que alcanza al universo por ambos extremos decidió que sería muy artístico atar un perro a una pared de una galería hasta que se muriese de hambre, sed, aburrimiento o asco por ver a sus visitantes. A cambio del trato, el perro y el autor consiguieron mucha fama. La diferencia es que el perro la consiguió post-mortem.

Lo que transmite (de verdad): A mí es que me entusiasman más los gatos, por eso no menciono pena. Pero no me entusiasman nada los sacrificios a favor de… ¿nada? Que es lo que me transmite una idea tan peregrina o perregrina, según se mire.

Y ahora mi favorita, producto patrio, no podía ser de otro modo:

Obra maestra: Duros por pesetas

Precio: 6.000 euros

Comprador: El ayuntamiento de Huesca, directo de la cartera de los oscenses

Por todos los clavos de Pinhead. Me cago en la puta de bronces. Maldigo al alcalde y a la concejalía, y al idiota que puso a su hijo de 2 años a dibujar para ganarse un kilo. Benditos aquellos que se indignen ante tal despropósito vomitivo. Que le parta un rayo al que no se le ocurrió echar mano del photoshop para ni siquiera borrar los manchones negros del cartel.

En definitiva: ¡¡¡ESO LO HAGO YO MISMO!!!

Y con el arte del timo me despido de ustedes, entendidos en arte, que buen seguro habrán comprendido en su plenitud el significado del Esolohagoyomismo. Hasta la próxima.

PD: En las imágenes de las obras tenéis el nombre original de cada una.

3 comentarios:

Illuminatus dijo...

El tema fundamental del arte es que demuestra que una cosa cualquiera vale tanto como una persona esté dispuesta a pagar por ella, principio que también explica el mercado de valores.

La consecuencia natural de mezclar el arte y el sistema de subvenciones deviene en lo de los encargos a amiguitos y similares que acaban en mierdas como la que indicas. Por otra parte, al chileno (creo) de lo del perro habría que pegarle un tiro en cada rodilla.

Llevo muy mal la crueldad con los animales, en general.

AkaTsuko dijo...

No digas muy alto lo de pegarse un tiro en cada rodilla, no vaya a oírlo el "artista" ése y le dé por exponerse herido en un museo...

Aunque yo no se lo iba a impedir.

Zanawsina dijo...

Creo que el arte no debe pagarse... Bueno, debe valorarse, ¿pero porqué ponerle precios?

¿Me puedo declarar arte y venderme (sí... como las prostitutas, pero así tengo comida gratis y soy intocable, jajaja)?

Yo es que soy de las de esolohagoyomisma y a quien no le guste, que no mire.

Lo del perro es demasiado.