sábado, 6 de diciembre de 2008

Carné de Bovino

Es más grande que el club Megatrix. Más numeroso que las suscripciones a Hobby Consolas y a la SuperPop juntas. Ser parte de ello es sinónimo de elegancia, aceptación, gregarismo. Te sitúa a la altura de los más grandes en la cadena social.

Todos quieren tenerlo, no importa el precio, el lugar, la hora, el uso real que se le va a dar. No poseerlo te hace objeto de miradas de asombro y sorpresa, como el que anda por la calle tranquilamente cuando ve un coche azul. ¡Andá, un coche azul! O el que de repente se encuentra con Charles Manson. ¡Andá, un coche azul cerca de Charles Manson!

Como esto ya se va pareciendo a los cutre-spots televisivos de medio segundo de expectación (¡yoko-yoko! ¡Petit Suisse al mortero!), no me extiendo más. Estoy escribiendo, con acritud y lo que se necesite, de nada más y nada menos que de el club social más selecto desde los Skulls and Bones (en la Complutense conocidos como los Patateras y Pinchitos) que sólo aceptaban malos actores.

La personas con carné de conducir

Llegados los 18 años, aparte del vello anal y la lascivia en ambos sexos, los pub-adolescentes, en la orgía de hormonas y Etanol que es su fisiología, sienten la irrefrenable necesidad de adquirir uno de estos pedazos de plástico plastificados. Casos parecidos ya suceden a los 13 o 14 años, las niñas adquieren carpetas de Melendi, los niños, porno. El caso es que el carné de conducir supone una serie de claras ventajas que todo ser humano debe disfrutar.

Cuando se tiene carné, suceden cosas mágicas, un friki social amante del Fanhunter, y un cani reshulon (sic) viola-jennys consiguen mantener una conversación de más de 6 minutos agradablemente. El carné consigue superar las diferencias como nunca antes se había hecho:

(La siguiente dramatización se escribió sintácticamente siguiendo las reglas de cada gremio al que pertenecen sus personajes)

Friki – “Bueno… q… qu… ¿qué tal el examen…?

Cani – “Booooh, no se tio. Kuando tire por la gran Bia un kabron m intnto adelantar no se. Azelere a sako por LA izquierda y le volvi adelantar a mi no me adelanta nadie no me conocen esos kabrones subnormales. NO SE.

Friki – “Vaya… es todo un golpe de… mala suerte. Pero bueno… al… final has aprobado que es lo que cue…nta…”

Cani – “Buaaaa(no se)aaaaaah siii tio. Dentro de unos días mi padre me vakomprar un Seat León amarillo. Ya tengo unas ganaaaaaaaaaAaaaas de ir x hay/ai/ayh DANDOLO TODO los jueves (Nota del autor: a pesar de que los jueves es noche de fiesta propiedad de universiados esas noches de fiesta están pobladas de bachilleres, “e.s.o.s.” y profesores “wais”) en el GUODA (Nota: nombre genérico de pub de ciudad) aparcando como un seññor.

Friki – EQUISDÉ, sí, te entra una alegría cuando lo consigues. Yo sólo sentí algo así cuando llegué a nivel 70 en el WoW.

Cani – “ke dizes tio ke dizes a mi de esas kosas raras no me ables que yo de eso no se.

FIN (perdón por las “k” de demás, que se me han colado, espero que los anarquistas no se ofendan por tomarlas prestadas)

¿Por qué creéis que israelitas y palestinos se llevan tan mal? ¿Los habéis visto conducir alguna vez? En los países subdesarrollados son tan pobres que sólo los ricos tienen coches, lo que acaba en guerrillas interminables y sacrosantas. Igual pasa con vuestro perro y vuestro gato. Llevadlos a sacarse el carné juntos, esa experiencia les unirá más que un viaje de fin de curso en febrero. Datos falsos me confirman que en Navarra pueblan el 143 por ciento de aprobados, frente a los -14 por ciento de suspensos + kolleja del País Vasco. Eso explica muchas cosas. En realidad sólo una. Una cosa de tres letras.

Al momento de aprobar el examen práctico uno gana porcentajes de probabilidad de muerte en carretera que los peatones sin carné no tienen. La estadística no contempla a las conductores muertos sin carné ¡mirad qué inadaptados sociales!

Además, para qué nos vamos a engañar. Con el carné te regalan un coche. Siempre habrá alguien para regalarte un coche. Padre, madre, tío que trabaja en una tabacalera, el abuelo con una pensión privada de verdad (redundancia dix it), ZP en un pack que contiene coche, piso, ordenador y ADSL de 100 megas de subida… No hay conductor lo suficientemente pobre como para sacarse el carné y no tener vehículo. Y si alguien aparenta tener carné, pero no coche, es que es un conductor irónico.

Cuando aparece un insurgente sin carné que aclama no tener ganas de sacárselo porque nadie le puede regalar un coche, es deber moral sacarle de su error a base de argumentos más sólidos que la pastilla de freno. “¡Tener coche te abre las puertas del garaje del mundo laboral!” Bien es conocida la generosidad y buena voluntad de la empresa española, siempre dispuesta a sacrificarse por el bien del trabajador. Si este necesita un coche para realizar su labor, la empresa siempre está ahí, al pié del sindicato, para prestarle el coche en el acto. Eso de los seis primeros meses de vehículo propio es una tontería burocrática que nunca se cumple, como la expresión esa de “cumplir x años de condena” en el código penal.

Otra gran ventaja de ser conductor, da igual que seas uno de esos irónicos sin coche, es que en las emergencias el que tiene el carné se convierte en el salvador de la situación. ¿Que tu madre se ha cortado medio brazo preparándote la merienda al untar Nocilla? ¿Que el abuelo se ha bebido la Lejía porque lo ha confundido con el Trina de naranja? ¿Que has pillado a tu hermano de 6 años jugando al Manhunt 2 con una mueca de placer homicida en el rostro? No hay nada de qué preocuparse. A cámara lenta el conductor coge las llaves (ya que siempre se acuerda de donde están aun bajo presión), le brillan los ojos, transporta en cada hombro a los heridos, sonríe a cámara y guiña sus ojos verdes, encaja la llave en el contacto y avanza a toda velocidad hasta el hospital más cercano, donde aparcará al instante, todo ellos demostrando un alarde de elegancia y valentía dignos del mismísimo Michael Knight. Incluso le da tiempo a encerrar a su hermano de 6 años en la panera de la cocina y tirar la llave por el fregadero.

Y por último, el argumento más efectivo para convencer a cualquier pre-adolescente patrio: No hay mejor mp3 que el coche. En el botellón con tus colegas, o en el garaje de tu amigo Pacheco. Pones La Fuga a tope, o la mierda que esté de moda en ese trimestre, y nadie la escucha (salvo los vecinos, que lo hacen en vez de dormir), pero “da” ambiente. No hay reproductor de música mejor en el mercado, que transporte mejor tu música, que pese menos y que sea más difícil de que se te caiga del bolsillo. De hecho, tú no llevas este mp3, él te lleva a ti.

Así que ya sabes, si aún no eres un orgulloso poseedor de carné de conducir, corre al estafatorio (según el María Moliner Uncensored, el lugar donde se venden carnés) más cercano y desembolsa los “x mileurosquesean” de rigor. Tu reputación grupal en la sociedad está en juego.

2 comentarios:

The Slayer dijo...

Tengo un Mercedes E320 y no tengo carnet ni tan siquiera intencion de sacarmelo a corto o medio plazo. Igual cuando eche de casa a mis padres y se vayan a vivir al pueblo, que pillar un tren y dos autobuses para llegar es mas bien putada, pero antes, como ser que suele viajar solo (o acompañado, pero de completos desconocidos en trenes y autobuses) y que tiene un presupuesto extremadamente limitado, ni me lo planteo.
Es una de esas cosas que parecen demostrar que en realidad pertenezco a otro universo y solo estoy aqui por un fallo cuantico XD

AkaTsuko dijo...

Pues vamos apañados si de los pocos lectores habituales que tengo, uno de ellos es producto por defecto la física.