sábado, 14 de febrero de 2009

Las Putas Parejas: Prácticum, cum, cum en toda la face

Dejábamos a Edu y a Alicia, que por primera vez se encuentran, en un pub abarrotado de personas, pero ellos no importan. El destino les ha unido, y más tarde cuando estén juntos tirando migajas de pan duro a los patos (qué generosos somos, todo el mundo sabe que la comida favorita de los patos es el pan duro mojado en agua de estanque), recordarán el momento en que se conocieron como un momento mágico, en el cual se entrecruzaron miradas, el tiempo se ralentizó, sonaba una música celestial, se acercaron despacio, como flotando entre nubes de algodón de azúcar rosa, y una vez frente a frente comenzaron lo que sería la primera conversación que tuvieran. Edu haría gala de una exquisitez léxica única, Alicia se mostraría grácil y con rubor en su suave y joven rostro, él la haría reír con sus simpáticos comentarios, ella se interesaría por las vicisitudes por las que tiene que él ha tenido que pasar (ya que no es normal que un ser tan maravilloso no haya encontrado pareja), y….

Toda esta anterior perorata, es la que cualquier pareja soltaría al pedirles que relaten cómo fueron sus primeros encuentros. Edu y Alicia, mediante miradas de complicidad, nos lo explicarían con todo lujo de detalles cinematográficos, como en una película de Julia Roberts. Como señalaba en la anterior entrega, la realidad es algo distinta, y sólo un solitario ser como yo, mediante observación empírica, puede explicar cómo es en realidad la situación.

Y aquí se la mostramos, la realidad en su estado más crudo (la cocina metafórica se ha estropeado, Stephanie Meyer, J.K. Rowling, Jude Deveraux, Danielle Steel, y demás autoras cuya bibliografía se vende por fascículos bajo el título de “GRANDES OBRAS DE LA NOVELA ROMÁNTICA”):

Personas – Lo cierto es que el abarrotado pub será objeto de nostalgia por todas las parejas que se formen allí, pese a que ellas crean que sólo ellos se enamoraron en ese lugar y que nadie más lo hizo. Bueno, las parejas que duran.

Destino – Nadie dijo que el destino tuviese derechos sindicales. Desde que los griegos se inventaron eso del amor verdadero, el destino ha estado trabajando día (para las parejas de feos) y noche (para las parejas cool) para que todo el mundo tenga su ración de especiales encuentros planeados por él mismo. Su logística es más precisa que la del mismo azar (por eso no existen –patías en cuanto a el amor, como la ludopatía). Pero ahora bien, y ¿los miles de matrimonios rotos, divorcios burocráticos, infidelidades puberales, etc? Ah, tampoco nadie dijo que el destino ofreciese hojas de reclamaciones.

Migajas de pan duro a los patos – Desgranemos esto: lugar, comida, hora, evento, diversión. ¿El lugar? El que quede cerca de la casa de ella. ¿La comida? La favorita de ella (Alicia es vegetariana desde que leyó un mail en cadena a los 11 años. Edu es vegetariano desde los 11 segundos que tardó Alicia en mencionarlo.) ¿La hora? Cuando ella salga de su curso extraescolar (Edu piensa, no, sabe, que Alicia es la que mejor toca el violonchelo de todo el conservatorio. Que Alicia use una púa de bajo en lugar de un arco, y que no avance de curso, sólo es prueba de su genialidad incomprendida, afirma Edu). ¿El evento? “¿Edu te gustaría ir a un concierto de El Canto del Loco?” “Sí, me aprenderé las letras de sus canciones de memoria, no te preocupes cari.” (horas más tarde Edu ha borrado de su disco duro todos los mp3 de sus ex grupos favoritos) ¿Dversión? Alicia se lo está pasando bomba, nada se interpone en su camino. Mientras la mayoría de las regiones cerebrales de Edu ha declarado la ley marcial debido a la pandemia feromónica que asola a los inocentes neurotransmisores.

Miradas entrecruzadas – Edu vió las piernas de Alicia. Edu vió las rodillas al aire de Alicia. Edu miró con detenimiento la parte superior de las rodillas de Alicia (la minifalda hace su aparición estelar momentos después. Unos momentos después). Edu apenas vislumbró la falda de Alicia. Edu se olvidó de la convención de Ginebra para con su retina, cuando enfocó el ombligo de Alicia. Edu pasó tanto tiempo mirando el escote de Alicia el tiempo suficiente como para que Nietzsche resucitase, declarase que todo lo que escribió lo hizo bajo efectos de psicotrópicos y que no se lo tomasen tan en sero, y volverse a morir. Edu todavía no sabe que Alicia nació sin el cromosoma que contiene el material genético de las pestañas. Alicia estuvo todo el rato mirando el techo, donde se proyectaban miles de mini cañones de luces de color, en busca de un patrón de movimiento.

El tiempo se ralentizó – Ninguno toma drogas. Perdón. Ninguno dice que las toma.

Música celestial – Chimo Bayo es considerado toda una estrella. El apelativo “celestial” comúnmente va asociado a los cuerpos astrales. Y bueno, todos sabemos eso de “Los gustos son como los culos” y como la música chuntera suena como el culo, pues ya sabéis… premisas y conclusiones.

Se acercaron despacio – Esto es cierto. Caminar entre un barullo de 143 de personas en un local cuyo aforo teórico es de 57 no permite muchas oportunidades a las leyes físicas que determinan la velocidad. Tener unos codos afilados ayuda bastante.

Flotando entre nubes de algodón de azúcar rosa – Licencia poética de Alicia. Se pueden encontrar muchas más y muy similares en su página de Tuenti. La cual ahora es la página de inicio del Mac de Edu. A Alicia no le cae bien Bill Gates (porque según sus palabras: “Es un programador muy malo, roba a otras empresas y practica mono-poleo (sic)”).

Exquisitez léxica única –Esto puede variar mucho. Va por temporadas. Hoy sería imitar como un mico a House. Cuando Edu conoció a Alicia, Crónicas Marcianas eran líderes de audiencia. Aquella noche hubo alguien que dio más vergüenza ajena que el mismo Carlos Latre.

Se mostraría grácil – A cada comentario, piropo, indirecta, monema y lexema que estuviese relacionado con ella, más midiclorianos de interés merecería Edu por su parte.

Rubor – En las tiendas se vende como “colorete”.

Suave – En las tiendas se vende como “Crema facial”. Patente en posesión de Loreal.

Y joven rostro – No hay nada mejor que el maquillaje para presumir de belleza interior (la belleza esa de verdad que comentaba en la entrad anterior). ¡Precisamente porque es exterior!

Todos estos elementos dieron pie a la magnífica y sanísima relación entre Edu y Alicia.

Pero algo pasó. Siempre pasa algo. Más en la tercera y última parte de este reportaje, en esta mágica noche de San Valentín.

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