sábado, 14 de febrero de 2009

Las Putas Parejas: Prolegómenos

Echarse novia es una de las subnormalidades más grandes que puede hacer un hombre en su vida. Un hombre solicita un crédito de Cofidis de esos del 16% de interés, invierte en bonos del estado, vota a Izquierda Unida, y escucha a Nena Daconte. Ese hombre merece más respeto mío que aquél que se echa novia.

Pero cegados por los cabezones de sus chorbas mientras chasquean los labios juntos, los hombres no nos percatamos de la transformación que sufrimos al encadenarnos a las pintarrajeadas manos de las “xicash”. Así que inspirado por mis años de observación empírica, me siento con el deber de dedicarles unos cuantos párrafos a esa enfermedad esquizoide llamada “relación sentimental”.

Para conseguir el amor sincero de una tía, los tíos han de pasar por muchas pruebas y sacrificios que conforman el ritual de cortejo que como objetivo último es el noble arte de meterla en caliente. Ellos han de pasar horas y días en un retiro similar al de los personajes gritones de los mangas japoneses. Entrenan su cuerpo y su mente en un lugar repleto de machos sudorosos que comparten una única meta: inflar su musculamen para excitar a las mujeres en el gimnasio. ¿Cómo? ¿Que las mujeres también van al gimnasio? Sí claro, pero ellas van engañadas, a realizar un timo llamado “Pilates”, antes conocido como “Tai chí”, antes de antes conocido como “Yoga”. Reinventarse, o cambiar de nombre.

Una vez que se ha perdido el tiempo a base de bien en esas fábricas de testosterona, un tío está ya preparado para iniciar el acercamiento a la hembra. Jeans, camisa apretada que marque esos pectorales cuadrangulados a base de flexiones, mente en blanco tabula rasa (para ir anotando cada insignificante detalle que pueda ser objeto de estudio en aras de elaborar notitas amorosas, regalos “a mano”, que sirvan de moneda de trueque para comprar besos secos, aka picos) y la cartera bien llena (este elemento es muy importante).

Una vez en el pub, discoteca, bar heavy, bar gótico, cibercafé, depende del grado de estupidez de la mujer en cuestión (el orden de aparición es indiferente), Edu (que me he cansado de escribir “hombre” y se me acaba de ocurrir, plagiando el método Viruetero) se dirige con paso firme y decidido a la barra donde le esperan sus amigos, entre ellos Alicia, la chica de sus sueños y vigilias pajeras.

Hay que hacer un inciso para comentar un par de principios universales sobre el aspecto físico y como este influye en el dios del amor Cupido. Este individuo con alas y culo de cabrón, compra su munición de mala calidad a los elfos silvanos, que todo el mundo sabe que son los mas gays e inútiles de toda la historia de Warhammer. Así que las flechas le salen defectuosas y las relaciones de pareja quedan esquematizadas del siguiente modo:

Mujer Hombre

Muy guapa se lía con Muy guapo

Guapa se lía con Guapo

Guapa se lía a cambio de regalos caros con Feo gordo rico

Fea se lía a cambio de abrirse de patas Guapo muy salido

Pornotube.com sirve a Feo

Tailandesas esclavizadas por Muy feo (clase turista)

Si la sociedad fuese justa y menos hipócrita, un “Feo” podría hacer uso de su inocencia y profunda personalidad para enamorar a una “Guapa”. E incluso podría aspirar a enamorar a una “Muy guapa” si hace uso del arma secreta que, en teoría, sirve para tener a cualquier mujer que haya sido entrevistada en televisión: “El Interior”. Pero esto es como el comunismo, el Windows Vista, el planE, la Oposición y la simpatía: Sólo sirven “en teoría”. El Interior debió de ser la primera inspiración para George Lucas y su Fuerza: Energías invisibles de las que todo el mundo habla pero que sólo en obras de Ficción producen resultados. En Notting Hill un capullo de peinado aún más capullo se zumba a una actriz. En Los feos también mojan, ya hay un error de base en el título. En las pelis de Disney los adolescentes con gafas y granos en la cara consiguen besar en la boca sin usar cloroformo. En las pelis españolas folla todo dios. En todos los ejemplos anteriores, todos ficticios, el Feo recurre a el Interior para ganarse el amor de su amada y así ser felices para siempre. Ergo, se casarán, tendrán hijos, una hipoteca con ninguna dificultad de pago, sus hijos irán a la universidad más prestogiosa y sacarán matrículas, y se casarán con mujeres que han sacado matrículas también, y sus nietos irán a visitarles todos los días de su vejez, una vejez que por cierto no está carente de sexo arrugado y repleto de fluidos. Lo llaman Felicidad.

Pero la cruda realidad es que nunca verás a Elsa Pataky magrearse con Michael Moore, a la tía tetorra de tu clase en los gruesos brazos de tu amigo el rolero, a mí con una tía. La naturaleza es sabia e hipócrita.

Antes de echarse novia, en los hombres se produce una fase muy parecida a la de los enfermos terminales. De repente se sienten muy felices, enérgicos, optimistas, se les quitan todos los males del cuerpo, y se convierten en las personas más cojonudas que te puedes echar a la cara, ignorantes de lo que se les viene encima. La muerte cerebral. Yo que estoy algo relacionado con estos temas, explico que el cerebro queda invadido por algo parecido a un hematoma cerebral, que inhibe las funciones principales de la mente masculina. La región cerebral donde se recogen los conceptos de “amistad entre tíos, orgullo, dignidad, pensamiento propio, cautela, sentido del humor” y otros muchos más quedan dañados por una masa hiperdensa que se caracteriza por ser muy patológica e invasiva: El amor.

Me explayaré más detenidamente en la siguiente parte de este artículo, que abordará la parte práctica de las relaciones de pareja, concretamente en los primeros 10 meses de relación. Y si no me cunde el cerebro que tengo de misógino, pues abarco todo y ya está.

1 comentario:

Illuminatus dijo...

El problema elemental es que hay personas que están dispuestas a deformar su conducta normal y a actuar en contra de sus propios intereses por todo el rollo de tener pareja por motivos diversos, no sólo por pillar: por que con X años se te pasa el arroz, porque si no eres un/a amargado/a, porque tienes que sentar la cabeza...

De todos modos, también con el tiempo, si uno es una persona decente y con cabeza, cambian las cosas que busca en otra persona con la que compartir su vida.