viernes, 12 de junio de 2009

Pongos

En este momento, en algún lugar de la tierra:

-Bueno, pues aquí tienes tu regalo. ¡Muchas felicidades!
-Vaya, no tenías que haberte molestado. A ver qué será....

(esa persona abre el pequeño paquete)

...

-¡Anda! Muchísimas gracias, no me esperaba algo así.- dijo con trémula voz entrecortada la persona agraciada. En aquel preciso instante, un pensamiento tronó en THX dolbysorround en su mente:

“¿Y esta cosa, dónde cojones lo pongo?”

Un caso de manual, como dirían muchos profesionales de la medicina o de las fuerzas de seguridad. Ahora que lo pienso, espero que al acabar los estudios me den un manual de esos que parecen ser omnisapientes. A lo mejor no lo abarcan todo, pero fijo que para lo que os voy a hablar hoy tiene dedicado todo un apéndice que ni los de Tolkien (ajem, Tolkien hijo).

Lector, mira a tu alrededor. Echa un vistazo a tu mesilla, a las estanterías, al fondo de tu cajón. Si tu habitación parece una celda de aislamiento (el minimalismo, pero a lo freak), entonces levanta el culo un segundín y corre a echar vistazos a diestro y sindiestro en el salón donde hacen vida social tus padres. Y si vives sólo, aislado, o eres huérfano te fastidias y sigues leyendo.

Están ahí. Cogiendo polvo. Si tuvieran ojos... pues la verdad es que no te observarían ni te espiarían, ya que su naturaleza es muy aburrida e indiferente. Son los pongos. No aparecen por arte de Birlibirloque, sino por gracia de tus familiares de Bariloche. En un cumpleaños, la comunión, una visita inesperada, la boda de rigor, los pongos vienen a este mundo durante esos sucesos. Concretamente vienen a ocupar las estanterías y los muebles de tu casa, y han venido para quedarse. Y ya. Porque no hacen otra cosa sino quedarse ahí, para siempre. Existen con el propósito de estar ahí, puestos. Cualquier otro suceso se la trae al pairo. Se cubren de polvo, pero eso no es culpa suya, el polvo se siente atraido por los pongos. Alguien los limpia el polvo de vez en cuando, pero eso no es culpa suya, no, las personas que limpian el polvo se sienten atraídas por el polvo de los pongos. Su inmovilismo hace enrojecer al rictus de Keanu Reaves (¿a que hacía mucho que no leías un chiste sobre la cara palo del actor?), a Ibarra en su puesto, a Ibañez en su estilo, al tono de voz de AlbertoElSoso de Sé Lo Que Hicísteis. Hacen menos que un funcionario tetraléjico en coma cubierto de cemento congelado en el polo norte.

Otra de sus propiedades es su aparente invulnerabilidad a la deliberada técnica ninja del "se me cayó sin querer". Son inagantablemente indestructibles. Tened por seguro que vuestros pongos os enterrarán. Sobrevivirían a una castastrofe nuclear con una sonrisa.

Pero el propósito de su existencia es ése, quedarse ahí, y pintar, lo que es pintar, ni pintan nada. Forman parte de la pared, casi, no de la decoración. El ser humano sólo puede percatarse de su existencia: a) cuando los recibe, b) mientras les busca un sitio, c) cuando se aburre muchísimo, y d) cuando por fín su materialismo neoburgués cede terreno al racionalismo y decide de una vez por todas tirarlos al puto cubo de la basura. Para ellos lo de “adornar” es una actividad de alto standing, de objetos pijos y mimados.

Y a modo de buen micólogo, os hago una clasificación de los pongos de mi casa, son particulares, son la ostia de feos, y algunos vienen a pares.

PongoCalabaza

Yo no rompí el rabito. Nop.

El merchandasing oficial del Camino de Santiago. Al final del mismo se encuentra la legendaria tienda de regalos, donde se ubica el 100% de la producción de calabazas pongo nacional. Sus medidas estándar son 90-60-200, las mismas que tienen las mujeres que van a hacerse el Camino para adelgazar. Supongo que con el objetivo de ver si las lonchas de grasa del culo se les caen a cachos a lo largo del camino, castigadas por el vaivén que provoca tanto caminar.

PongoPiñas

Pongo de Verde

Pongo de Naranja ¿De cuál eres tú?

Están hechas como de tela. No se abren. No suenan si las agitas. Puro pongo.

PongoFloreroDefectuoso


Es un florero con una obertura minúscula, así que eso de limpiarlo y echarle tierra dentro, como que no va con él. En mi casa está así tal cual, no había ninguna flor de pega dentro. Estas, las plantas de pega, a diferencia de los pongos, poseen una función por lo menos, se intentan hacer pasar por follaje de verdad. Quién lo diría, esto es tan absurdo que acabo defendiendo las plantas de mentira. En fín.

PongoDuende


Tiendas Tipo, tu tienda de ropa guay y pongos a raudales.

Este pertenece al inmenso sector de los pongos perroflautas. Gente que se cree más progre regalando pongos con forma de rastafari porreta, duendes, goblins, trolls y demás objetos de cerámica que están a la venta en las genéricas “tiendas de regalos”. Tiendas de pongos.

PongoRegaloHeavy

Os contaré la historia de este pongo, una historia de manual y prototípica.


Hace muchos años, cuando era un preadolescente muy influenciable, me dió fuerte con lo de ser heavy, llevar melena hasta el coxis, ponerme camisetas de grupos (con estas prendas pasas a ser una valla publicitaria móvil cojonuda, y encima pagando, menudo chollo lo de las discográficas) y sentirlo más que nadie. ¿El qué? Ni idea, pero eso es algo que está muy en el día a día de un jeviata, sentirlo más que nadie y escuchar a los grupos que lo sienten de verdad. El sentimiento pongo, supongo. Bueno, durante esa etapa me visitaron unos parientes lejanos de Madrid. Me regalaron cosas útiles y que hacen las delicias de cualquier niño, como por ejemplo, dinero. Años más tarde, una vez ya superada esa fase de flipe juvenil, los parientes lejanos repiten la visita familiar de rigor, y entre ellos se encuentra un pariente que no vino la anterior vez. Creyéndose más guay que nadie, me regala este cacho pongo para heavys. La conversación fue tal que así, durante la entrega del pongo:

Aka - ... Vaya, y esta...¿cosa?
Pariente Lejano - Pues es un portavelas así decorado... porque como me dijeron que a tí te gustaban “estas cosas”... Te iba a comprar una camiseta negra de esas que llevas [en ese momento ya no solía llevar] , pero como yo no sé de esos grupos... Pero vamos, a tí estas cosas de dragones y espadas y rock te molan ¿no?
Aka henchido de sinceridad e ironía depurada - Sí, muchas gracias.

PongoMuñecaSiniestraDeCojones


Con un rostro maligno, esta muñeca sostiene entre sus manos los restos de lo que yo creo que era un tambor. Ahora parece que con esas dos estacas va a acabar con drácula, contigo, con Cristopher Lee y hasta co Jesús Franco como se ponga por delante.

PongoPedia

En el preciso instante de creación de Internet, automáticamente las enciclopedias y libros de teoría de toda la Tierra se convirtieron en pongos. A quedarse ahí, y a atraer polvo. Pones en Google "Tengo que hacer un trabajo sobre Durruti" y te dicen hasta la nota.

El Santo Pongo


Sobran las palabras. Y en el libro también.

GashaPongo


GashaPongos rodeados del moco solidificado tan característico. De Naruto tenían que ser.

Dentro del inacabable merchandasing de productos de manga y anime, hay un tipo de ellos que ocupa lo más bajo de la escala de comercio. Están hechos de plástico malo, y cualquier parecido con el personaje que represente es fruto de la ley universal que dice que tenemos dos piernas, dos brazos y una cabeza. Se les llama Gashapon, acrónimo evidente de GashaPongo. Baratos, cutres, sosos, aburridos, desmontables, cumplen muy bien la función de sustituir a las figuras de edición limitada más caras. La verdad, es que dentro del merchandasing de ani-manga, la línea que delimita los productos útiles de los pongos, es muy borrosa.

El pongo de tu primera comunión

La verdadera cara de los niños durante las interminables sesiones de fotos.

De foto nada. A nadie engañan con lo de “la enternecedora foto de la primera comunión”. Eso es un pongo más pongo que las elecciones al parlamento europeo (humor de actualidad, estamos que lo tiramos). Con el paso de los años uno se siente avergonzado de ese evento, uno descubre que lo hizo por pura obligación, y uno lo aborrece cada vez más.

Pongos Inclasificables

El cd de Radio Pirata de la HeavyRock y los de las revistas de heavy, el primer fascículo de las colecciones a las que sabes que NO te vas a suscribir, el mugriento libro de muestra que te regala un comerciante o el regalo “sin compromiso”, el catálogo de juguetes de hace diez meses... Todos pongos. Hay pongos para dar y tomar, las pilas gastadas de los cajones, las bolsitas de salsa de los fast food y del chino en la nevera, el pino que ya no huele colgado del retrovisor del coche. La casilla de donar a la iglesia en la declaración dela renta, o la de renunciar a la devolución de la misma. El Final Fantasy XI online. El Soul Calibur de wii. El subforo de Macintosh. Los links de descarga por Pando. Hay incluso puestos de trabajo pongos, y personas pongos. Los maitres son camareros solo que más pongos. Quequé es un comediante pongo.

Podríamos hablar de los PongoQuita, pongos que, apenas pasados unos milisegundos, acaban destripados de pilas o de los mecanismos que les ayuden a provocar ruiditos y melodías curiosas, y confinados ya no simplemente al fondo del cajón más a ras de suelo, sino que se acaban arrinconando en la esquina mugrienta y negra del mismo.

Hay doctrinas filosóficas que afirman que la Tierra es un pongo en el universo (chiste a lo Terry Prattchett).

No abandonéis a los pongos. Ellos no lo harían. Principalmente porque no pueden hacerlo.

Ningún pongo fue maltratado durante la elaboración de este artículo. Sólo se provocó una pequeña depresión a las PongoPiñas al descubrirse que era unos portavelas que nunca s habían usado (que nunca llegarían a usarse). Me lo comunicaron cuando me descubrieron haciendo fotos a objetos inútiles.

3 comentarios:

Illuminatus dijo...

El pongo heavy es verdaderamente GENIAL!. Algo tan épico burla las leyes del tiempo y el espacio aplicadas a los adornos convencionales.

Falta sólo indicar aquellas adquisiciones voluntarias que se acaban convirtiendo en pongos de forma más o menos inadvertidas, como las figuras de serie limitada y, en general, las figuras y cosas así que acaban sirviendo sólo para coger polvo pero, además, son jodidas de limpiar (un libro o un DVD es plano).

1984 dijo...

Me he acordado de esos amigos invisibles repletos de "pongos" como dices tú (¿lo de "pongos" es oficial o es una parida de las tuyas? xD).

Yo llevo ya un año intentando alejarme del mundo de las figuras recogepolvo y ocupaespacios porque no me satisfacen en absoluto salvo en el momento en que las exhibo triunfante ante mis amigas al venir a mi casa(me refiero a figuras de manga o juegos) y aparte me hallo en una disyuntiva cada vez que cambio de casa de Salamanca a Zaragoza o viceversa porque no sé si dejar las figuritas entre el cálido amor hogareño paternal, pero sabiendo que no las voy a ver apenas, o en la fría casa de alquiler salmantina expuesta a las vilcisitudes de mis compañeras de piso.

En fin, qué complicada es la vida, carajo.

Montse Akane dijo...

¡Qué gracia! En mi casa hay también bastantes pongos que no sé que hacer con ellos... y en casa de mi madre... no te digo nada :-P ...las madres y los recuerdos absurdos.

Saludos.