domingo, 1 de noviembre de 2009

Feliz Día de San Vendío

Atención, esta entrada posee tanta veracidad histórica como la saga Age Of Empires, de la que se aprende que las catedrales se construyen en menos de 10 minutos.

Nos retrotraemos a la época medieval. Los Monthy Python no han hecho el chiste de la Spanish Inquisition aún. Las teorías sobre el calentamiento global son las mismas, sólo que en lugar de calentar una bola, lo que se calienta es un plato plano. El antepasado de Anguita Y Su Cimitarra campa a sus anchas por tierras desconocidas. Y yo ahora me voy a comer un cuenco de cereales, luego sigo escribiendo.

Vendío fue un monje que fue abandonado por sus padres a las puertas de un monasterio de York a la tierna edad de 30 años. Ya iba siendo hora de que se buscase la vida, vale que el medievo fue oscuro y cruel, pero la estupidez de los padres tiene sus límites. En el monasterio le acogieron con gusto, pero con gusto del sano, ya que los abades habrían disfrutado más si Vendío hubiese llegado 25 años más joven (sí, esto es otro chiste sobre los curas y la pedofilia. Psé).

Vendío tuvo que adaptarse a las reglas del lugar: trabajar para ganarse el derecho a subsistir. Sus labores consistían en preparar alimentos como queso, leche, pan y otros productos propios del pasado (que hoy en día consideramos como obsoletos, estamos tan avanzados que sólamente comemos los algodones cilíndricos con un agujero en medio que vienen en las tarrinas de dvd's vírgenes), y llevarlos de cuando en cuando a pueblos cercanos para vendérselos a los villanos. Pero la producción de esos bienes debía ser llevada a cabo siguiendo estrictas normas tradicionales impuestas por los abades más mayores y veteranos. Cualquier idea nueva era severamente censurada y rechazada por motivos puramente fanáticos.

Literatura clásica, para adornar

Pero 30 años siendo un respondón ante sus padres le habían conferido a Vendío una actitud radical y atrevida. A escondidas, comenzó a preparar los productos de formas nuevas, con sabores y texturas atrayentes para los villanos consumidores. Ya no parecía comida pisoteada por un caballo enrabietado. Principalmente porque Vendío ignoró esa norma impuesta por los abades mayores, y decidió dejar en paz al caballo.

Los productos que ofrecía Vendío en la villa comenzaron a venderse muy bien, lo cual reportó pingues beneficios al monasterio. Cómo mola “pingue”como adjetivo. Propongo que se utilice de ahora en adelante y para siempre para todo. En el telediario: “Hubo pingues cadáveres tras el atentado”. Bueno, que me distraigo...

El fantástico hecho derivó en dos corrientes de opinión:

-La de los monjes que se alegraron por el cambio y que gritaron al unísno en referencia a las ventas y a su artífice “S'an Vendío! ¡S'an Vendío!”

-La de los abades veteranos que rabiaron sobre el éxito del joven que sólo quería mejorar: “Vendío de mierda...” “Que le den al Vendío ese...”

El resto, ya es historia (que no me apetece seguir inventándome).

Pero esas dos corrientes fueron el origen de las actitudes actuales de los jóvenes melómanos, que se cabrean con sus ídolos cuando estos empiezan a triunfar.


De Finus Epluribus Casius Travolta



En un futuro os cuento la historia de San Toral. Celebraba su santo todos los días del calendario, el muy cachondo.

5 comentarios:

Illuminatus dijo...

El conflicto entre el arte puro y el arte comercial (o entre el arte y lo comercial, si uno atiendo a una de las facciones) estará siempre ahí sólo que ahora, con todas las tendencias del arte moderno mayoritarias perteneciendo a una corriente general que ha dado de lado los principios clásicos (armonía, belleza, proporción), me parece que es una gilipollez en cualquier caso.

Es que soy artísticamente reaccionario y creo que los griegos inventaron todo lo que merecía la pena artísticamente hace dos mil quinientos años.

The Slayer dijo...

Hay rumores de que fue Vendio quien invento el colorante E-124. Si, ese al que el señor Viruete es adicto.

1984 dijo...

Mago de Oz o Metallica resuenan en mi cabeza, entre otros.

A mí personalmente me da igual que un grupo "se venda". Coño, habría que ser tonto para no coger el billetico si te lo ponen pegado a la nariz a sabiendas de que a ello va unido una horda de groupies.

No sé, creo que he pasado mi etapa radical. Oh sí, qué malota era.

1984 dijo...

Por cierto no sé si te he comentado alguna vez el mal rollo que me da que haya moderación de comentarios en tu blog. ¿Alguna mala experiencia?

AkaTsuko dijo...

Antes de nada, 1984, felicitarte por superar la etapa anticomercial propia de la edad del pavo. Estarás de acuerdo conmigo en que uno disfruta más si pescinde de los prejuicios de esa índole.

Malas experiencias ninguna, pero es que si no, no me entero de cuándo me dejan comentario y no quiero pederme ninguno. No encuentro ninguna aplicación en la config de blogger para que me avise de los comentarios sin que sea necesario activar la moderación.