sábado, 15 de mayo de 2010

Samurai S...Sh...C... no puedo

La gente (sin acritud) guay ve anime. No me refiero a esos que se creen muy superiores por verse anime subtitulado en inglés, o aquellos que se creen ligeramente superiores por verse anime subtriturado en español latino. Esta entrada viene inspirada por la gente guay que se sabe superior por verse un poco de anime, así por encima, con disimulo, como el que no quiere la cosa, y tienen el mínimo de inteligencia social como para no etiquetarse a sí mismos como “otakus” o “frikis”.

Mi experiencia social con esta gente es que Samurai C******* es genial. Si no dicen que es una “puta obra maestra” es porque en verdad no son tan frikis como esos que se autodenominan frikis. Estos últimos le darían una puntuación de 10 en a la serie en foros, webs con sistemas de puntuación y baremos de popularidad online, etc. Ahí radica una gran diferencia con los primeros, que no harían tal cosa porque, en fín, es algo tan útil como abrir el bloc de notas, el antiguo, y escribir “Le doy al atardecer de hoy un 7 raspado”. Qué le vamos a hacer, les gusta hacer esas cosas.

¿Qué es lo que les gusta hacer a los frikis-no-reconocidos de los que hablo? Pues no es asunto tuyo, ni mío, y no voy a enumerar todo lo que hacen ya que tengo peores, peores, cosas que hacer. Pero lo que no se puede pasar por alto es lo que a este mancebo aconteció con unas rasposas aduladoras de Samurai C*******.

En esta serie que va de Samurais y algo más (a final opinaré de ello abajo del todo) hay dos Samurais protagonistas que en contra de todo pronóstico histórico y cultural, a las mancebas no-frikis las deja enchochaitas perdídas. Los samuráis no son atractivos físicamente, ni intelectualmente, ni de ninguna manera que se os ocurra adverbialmente. Tienen espadas largas y se cargan a gente, eso es lo que mola, el atractivo radica en lo afilado de sus katanas. Pero igual esto lo digo por mi pensamiento simple de varón. Los varones somos muy simples.

Pero las mancebas no. Muy complejas ellas. Si no, explicadme como pueden desear sexualmente a un pordiosero roñoso y anoréxico, que es como más humildemente se puede describir a uno de los dos protagonistas a los que me he referido. Su nombre es Mugen, y viene cojonudo que se llame así para que yo pueda hacer un juego de letras y llamarlo Mugren, por lo mugriento del diseño de este personaje. No exagero, estoy siendo justo para con los creadores del personaje, que decidieron que tenía que ser un samurái repulsivo: tiene la piel como color marrón-pared-de-gasolinera (al igual que esos amiguitos tuyos del extrarradio de cuando éramos niños, o aquellos compañeros de clase “del campo” que venían en bus ); va descalzo por el campo por lo que se deduce que las plantas de sus pies son objetos de tesis desde el punto de vista de ciencias como la geología, la botánica, y tras unos meses, el departamento de toxicología del CSI; es un guerrero malhablado, de la casta de los Swarzenegger, los Van Damme, pero sin músculos; por el amor de Crom, es un puto sucio. Para él una ducha sería como para nosotros una gastronomía asiática que involucre comer insectos: algo que hace gente a un porrón de kilómetros y que da asco de ver hasta en forma de documental.

Ya sabemos de dónde sacó Macaco su imagen


¿El otro samurái? Pues otro anoréxico que parece que se ha lavado en demasía, porque su tono de piel es de un blanco internetil (o perla informático, tecnológicamente hablando), y lleva gafas. Perdón: Lleva Gafitas. Gafitas de listillo. Os recordará/ría al empollón sin amigos y margi del cole. A este personaje sólo le falta el característico de “estar siempre callado” del margi empollón. Oh, sorpresa: ES un samurái que está mucho rato callado. Cojonudo. Chochonudo, para ellas. [Un apunte: Este personaje es un gran experto en el arte de la lucha con la espada samurái. Es curioso como el estar callado se correlaciona con luchar muy bien en las historias japonesas y de esto peca hasta Kurosawa (puto dios, putas obras maestras sus pelis, etc etc). Mi hipótesis es que con los samuráis no se perdía el tiempo enseñando a hablar, sino que un par de lecciones básicas de “hola – adiós – DAME arroz – vamos a luchar – frase guay super profunda para cerrar la película” y ala, a entrenarse en el dojo el resto de la infancia. Fin del apunte] No recuerdo nombre de este personaje, y no me voy a molestar en buscarlo. Es un margi y la tradición es la tradición.

Hipocresía: Amar esta serie y haber criticado la subcultura Emo


El amor platónico (la que te ha caído, Platón) de las tías por estos dos personajes tan inverosímiles es todo un misterio. Sus debates por decidir con cuál se lo montarían es un misterio, digno de presenciar por cierto. Y yo no nos voy a resolver ningún misterio que para eso está Gamefaqs.

Hipocresía: Amar esta serie y haber criticado la subcultura Reaggetón


Y si habéis llegado hasta aquí y todavía os acordáis del:

“¿Por qué este mongo usa asteriscos para escribir el nombre de la serie?”

que probablemente os haya venido a la mente al leer arriba… Pues por principio no suelo escribir cosas que me dan VEGÜENZA AJENA como es el caso del nombre de esta serie. Buscadlo en google, que no pienso poner Samurai C******* con todas sus letras, porque es estúpido, mucho. Como la estupentástica idea de mezclar ambiente samurái con rap, hip hop y gilichocheces molonas undergraun y urbano-modernas. Yo a esta serie no le doy nota, le doy un sustantivo muy gráfico: BASURA.

PD: Poner gente en cursiva tiene algo de maquiavélico ¿a que sí? Pensad en ello ¿vale, gente?

3 comentarios:

Ronin dijo...

Hace medio año me la pasó un colega, poniéndola por las nubes, y no veas lo que me costó acabarla. Empezaba a creer que era el único que se atrevía a ponerla a caer de un burro xD.(Y yo tampoco entiendo lo de las tías que se rifan a los protas)

Esta es una de las pocas series de anime que no recomendaría a nadie (tanto error histórico puede herir la sensibilidad de los que han crecido viendo a Kenshin, como yo).
Aunque te ha faltado el detalle de hablar de la única tía del grupo, alguien digna de un estudio psicológico.

Y sí, escribir gente en cursiva es de ser muy maquiavélico.

AkaTsuko dijo...

De esa tal Fuu-urcia sólo merece la pena hacer el laentable juego de palabras que acabo de hacer.

Illuminatus dijo...

Koike Kazuo y Kojima Goseki (o al revés si te importa tres cojones que los japoneses pongan el apellido delante) ya hicieron la obra definitiva de samurais con Lone Wolf & Cub. Ogami Itto si que no se despeinaba ni después de picar a más de una docena de samurais sanguinarios hijoputas.

Por extensión, no entiendo lo de las tías con el Yaoi, por cierto.