sábado, 14 de agosto de 2010

Cosas (12)... del Final Fantasy VII

En 2012, este cae encima de mi casa fijo

Cuando el hype nos alcance…

Es el único remake que piden los jugadores…

El Príncipe de Persia estaba muy bien como estaba con más agujeros que un queso gruyer, con su atuendo de terrorista de la intifada, y no con esas pintas de rockero alternativo de ahora. Las nuevas rastas pelirrojas del héroe de acción genérico de Bionic Commando dan pena. Los personajes que más venden son los que van del rollo oscuro y medio maligno, Kid Icarus, un angelito con toga, no pinta nada entre los semi-demonios estetas de la movida videojueguil y los marines calvilampiños. Las entregas de videojuegos rpg que no llegaron a occidente ya están desfasadas gracias a los emuladores.

¡Basta ya de remakes innecesarios! ¡Que saquen ya un FF VII remasterizado y murámonos todos de vergüenza con los cambios! Igual hasta a los muy cabrones les da por sacar antes un remake o proto-secuela del VIII y traer de vuelta de la cripta de los personajes anti-carisma a todo el plantel de memos que tenía. ¡Regaladle a Squall un ítem llamado “libro de autoayuda firmado por Paulo Coelho” y ya no hará falta pasarse el juego!

Cuando el hype nos alcance…

Me imagino que cuando por fín decidan a sacarlo, surgirá el caos y la destrucción por todas partes, suicidios kamikaze frente a los edificios de SquareEnix (pero no del tipo bomba, que dejaría las calles sucias y eso sería un deshonor para el suicida japo en cuestión. Más bien sería llegar, gritar una blasfemia a los ejecutivos y seguidamente tragarse un bote de somníferos del tirón), guerras en posts oficiales para despotricar en los foros, y al creador original de la saga dándose de cabezazos por todas las puertas buscando financiación para sus rpgs sin magia que ahora se dedica a hacer (juegos para hacer que el jugador “se emocione y llore”… macho, di que quieres vender juegos para tías y ya está).

El colapso psicológico que provocará el remake de Final Fantasy VII en jugones por todo el globo será tal que por fin se debatirá en serio el peligro que suponen los videojuegos en los programas de debate mañaneros. Hasta ahora dedicaban un programa al año a tal fin, porque no tenían nada de qué hablar (igual que el tradicional reportaje “Hace calor y se puede freir un huevo en la calle, mirad y flipad”), y los rastreadores de sensacionalismo también tienen que comer.

Cuando el hype nos alcance…

Pero yo no me preocupo, pues sé que mi colapso ya lo tengo de antes del “Fainal”. Concluyo esto tras elaborar la siguiente lista de Cosas que se me ocurrían/que interpretaba/que me inventaba del FF VII cuando lo jugué por primera vez hace ya muchos años:

- Como era muy joven, apenas un chaval que no llegaría a los 10 años, (esta excusa tiene validez para todos los guiones de esta entrada) mi entusiasmo iban dirigidos a obras de otra índole, y al ver que el personaje que manejas tenía el pelo rubio y de punta, le bauticé como “Son Goku”.

- Llegué a preguntarme, y aún todavía me pregunto qué cojones estaba mirando Aeris al principio de la intro del juego, la cosa esa verde que… rezumaba. Lo más lógico para cualquier otra persona que curre en las calles, sería sentarse a descansar en la parada del bus a fumarse un cigarro, o reunirse en corrillo a charlar con otras compañeras que hagan la calle, como ella.

- Otra cosa de la intro: ¿A qué venían esas secuencias del espacio y las estrellas dando vueltas? Menudo mareo, casi quito el juego de lo aburrido y estúpido que parecía. Intentar encontrarle un sentido metafórico o simbólico, como eso de que la madre de Sefirot es extraterrestre, me parece absurdo. Pero de absurdez sin gracia (como Pani Poni Dash, Serial Experiments Lain, Puni Puni Poemi, o las gracias insertadas de El Show de Cleveland)

- Más de la intro: Gracias a ese plano aéreo de la ciudad de Midgar, y a su diseño, siempre me pareció la ciudad con forma de pizza.

- A Barret lo llamé “M.A.”… No hace falta que diga más.

- Los soldados que iban uniformados de rojo me producían una impresión extraña: Tienen trajes rojos, como guardapolvos, y esos cascos parece que llevan una peluca incorporada. Me parecían todos femeninos.

- Me liaba mucho aquello de que una organización militar de soldados se llamase “SOLDADO”. Es como lo de Forrest Gump y “es tonto el que hace tonterías”. Es como una cadena de supermercados que se llamara “CAJERO”. Es como si un cantautor perteneciera a una organización llamada “LADRÓN” (los chistes de la sgae ya no hacen gracia, pero es que no lo he podido evitar).

- Las casas y los chabolos de los suburbios, y de los barrios bajos que se visitan en Midgar me molaban más que cualquier otra casa del juego: las veía muy acogedoras.

- Nunca tuve muy claro el sexo de Jesse, el muñeco miembro de Avalancha (¿no hay un subgrupo de metal español llamado así?) junto a Wedge y creo que había otro. Pero esto es aplicable a cualquier personaje del juego. Años más tarde aprendí la expresión “Estética superdeformed”. Términos contradictorios, sin duda.

- Cuando te encuentras a Tifa en su bar, hay un flashback en el que se ve a Son Gok… a Cloud y a ella charlando de noche encima de un pozo. Siempre deseé con toda mi alma que se cayera al fondo.

- Más de Tifa: ¿En qué cabeza humana o pseudo-humanoide cabe la idea de irse de viaje con unos terroristas guerrilleros teniendo tu propio bar? Lo más jodido no es que deje el bar a cargo de la hija de M….Barret, que tiene delito, sino que deja atrás su tasca en la que tiene…. ¡¡¡¡Su propia máquina de Pinball!!!!

- A Tifa la bauticé como “Tifus”, y en otra partida poco tiempo después, “Tifoidea”. Vale, confieso que esto no lo hice la primera vez que jugué cuando era pequeño, pero quiero dejar claro la repulsa que me produce este personaje. Sé que no es una postura muy original, pero qué le voy a hacer, es la verdad. Lo que más asco me daba era su pelo, que me parecía una cola de pez.

- Entre las numerosas leyendas urbanas que circulan por ahí para resucitar a Luke el hijo de Darth Vader que resulta que al final el fantasma es él y piensa que está vivo en un pueblo que está aislado del mundo y que vive según los principios rurales coloniales, en el que un día descubre que James Bond o va mucho a la cirugía estética o que es un nick muy popular en el servicio secreto británico y que Indiana Jones acaba teniendo un hijo… a ver, a ver, que me desvío: que sirva esta alegoría de spoilers argumentales que las nuevas generaciones inevitablemente no podrán evitar, para no tener que decir quién muere en este juego. Es ya tan redundante que ni me apetece ponerlo. En fin, que en una de esas guías milagrosas, se decía que había que tratar mal a Tifus. A mí no me hizo falta leer eso para ponerlo en práctica.

- Me hacía mucha ilusión pasear por las otras porciones de pizz… a los otros sectores de Midgar durante la primera parte del juego. Luego la consecuente desilusión: apenas visitas 3 de todos los que hay.

- Los Turcos, qué carismática organización de tipos chungos trajeados. Muérete de envidia, Barney Stinkson. Creo que ese fue el inicio de mi interés por todas las organizaciones elitistas de miembros selectos con privilegio de uniforme molón (mi nick AkaTsuko no viene precisamente por mi interés en Naruto, cuya historia me la pela bastante): El señor rosa y compañía (Reservoir dogs), FOX HOUND (Metal Gear Solid, los de los otros juegos son unos payasos), Akatsuki, los deva (Digimon Tamers), los semielfos jerarcas (Tales of Symphonya), el Hunters Guild (Tales of Vesperia), las divisiones de cazadores de pelo (Bobobo), la organización XIII (aunque no he jugado a los Kingdom Hearts, me mola el diseño. Igual luego son unos maricas), los almirantes del Skies of Arcadia, los piratas legendarios de One Piece prometían pero la dejé por larga… Y más que no recuerdo. En resumen, bandas de inadaptados sociales frikis misteriosos que van a apareciendo de uno en uno.

- La parte de travestirte para ir a la mansión del proxeneta como que no la llegué a entender del todo. Recomiendo rejugarlo con una guía a mano que explique cómo entrar al prostíbulo de la abeja y que Cloud salga elegido por el gordo baboso aquél (eso sí, sería un chaval inocente e ignorante, pero no me faltaban años para sacarle el parecido con Jesús Gil).

- A Red XIII lo llamé “Leóncio” (dios, qué puta vergüenza…). Yo esperaba ver a los otros 12 “Reds”, pero no aparecieron.

- Salimos de Midgar… Supongo que recordaréis a la serpiente gigante al sur del continente, que tenías que esquivar gracias a un chocobo. El bicho aquél me dio más miedo que cualquier otro monstruo en todo el juego. Y los chocobos me parecieron una tontuna. Por cierto, ¿cómo es posible que pases por el pantano, veas cómo te persigue la serpiente, y al llegar antes de la cueva de las montañas se vea cómo Sefirot ha empalado a la serpiente en ese intervalo tan corto de tiempo? En el juego sólo se habla de una única serpiente…

- Yo pertenecía, y en la actualidad todavía sigue sucediendo así, a una familia “muy humilde”, así que en mi infancia nunca he ido de vacaciones a ninguna parte, de esas en las que vas a la playa o a un parque de atracciones (típicas vacaciones de familia mileurista). Así que el número de horas que dediqué al Gold Saucer tienen su explicación por mis orígenes. Creo que en la tarjeta de memoria todavía tengo una partida que dediqué por completo a enredar en el Gold Saucer, mientras que en otra avanzaba en la historia. Es como el jardín Seed del FF VIII. Las ideas más atractivas son las más ignoradas: hacer el chorra en un parque temático, tener una vida de estudiante en una academia tan molona (esto ya lo decían en Katteni Kaizo).

- Entre Midgar, el Gold Saucer, el puerto del cañonaco y su desfile, el flashback de Nibelheim, Cid, y la muerte final, el primer CD es mi favorito. En el segundo sólo hay desvaríos mentales, y en el tercero no ocurre nada reseñable.

- La primera partida que completé, la hice sin Yuffie (alias “Ninja”) ni Vincent (alias “Vicente”……….. tenía un tío que se llamaba así que me caía bien…). La primera no me la encontré, y al otro no lo conseguí porque la mansión de Nibelheim me daba mucho miedo.

- A mí ese “pedazo de aeronave llamada Viento Fuerte* me parecía un fruto seco volador gigante.

*Ahora que caigo la nave tiene un nombre que puede dar a confusión, y por lo tanto aquí hay un chiste escatológico no intencionado.

- La cinemática con la muerte de “Dumbledore” (un poco dumb sí que era la muchacha) es muy videoclipera, el piano suena al compás de los botes del bolindre blanco cayendo por las escaleras.

- ¡Las materias! Bolitas de colorines que te daban poderes. Es un sistema que siempre me gustó.

- Creo que fue jugando a este juego cuando por vez primera detecté el comportamiento imbécil de muchos adultos cuando hablan con niños pequeños. Mientras jugaba, un pariente mío que me veía, hizo el siguiente comentario cuando hice la invocación de Shiva: “¡Qué tía más buena esa!, ¿eeeeh Tsuko?” y yo pensando “Qué imbécil, a qué ostias viene ese comentario subnormal…”.

- El diseño de los tres monstruos finales, Jénova final, estatua verde de Sefirots, y el ángel mutilado, me sobrepasaban intelectualmente. Yo me dije a mí mismo: “¿Qué es todo esto? Deben de ser mutantes”

- Cloud va mejor vestido en sus flashbacks de niño que con su traje principal.

- En la casa de BuTifarra, en Nibelheim, me hacía ilusión tocar en el piano la melodía de la serie de Willy Fog y la vuelta al mundo en 80 días. Sol – Sol – Sol – La –Sol –La –Si –Do, etc.

- En el Cañón Cosmo, Red XIII pasa de ser un personaje tipo “Sabio y temperamental filósofo” a ser un “niñato de shonen con relación gerontofílica y pasado traumático monoparental”. Menudo cambio psicológico más evidente.

- La paradoja de la cola de Fénix nunca me quitó el sueño. La forma en que Cid cometía violencia de género con su compañera de piso sí que lo hizo.

- Me enteraba tan poco del argumento en general que creía que Cait Sith era como los Mickey Mouse de Disneylandia y tenía un inmigrante dentro.

- Un colega mío usó nombres cachondos para sus personajes. No recuerdo muchos, la mayoría eran insultos, pero uno que recuerdo en especial era “Tio Sinku”.

- Si empezara una partida nueva en la actualidad utilizaría los siguientes nombres:

Cloud > Lord Haplo

Barret > Señor Nigro

Aeris > Hare Krishna

Tifa > Correveydila

Red XIII > Mykonos

Cid > Art Cordelay

Yuffie > Sinosuke

Vincent > Gallo

Cait Sith > Bob Sacamano

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Si has llegado hasta el final, te mereces un regalo. Yo tengo una copia original del FF VII (no te la voy a dar, qué te creías) y al final de las instrucciones viene el nombre de los traductores, incluidos los de la versión española: Gloria Broadbent, y Laura López. Yo sospecho que sólo lo tradujo esa Laura con un traductor automático primitivo marca Broadbent y el nombre inventado es una gracia para expresar que con la traducción se cubrieron de gloria (¡patapán pisch!) o que ya que lo hacía todo rápido y como saliese, trabajar con él era una gloria (¡patapán pisch II!).


2 comentarios:

Illuminatus dijo...

No he jugado aún al puñetero FFVII y creo que aún pasará mucho tiempo antes de que lo haga. A mí, el que me marcó de verdad fue el Secret of Mana, mucho mejor de lejos, sin necesidad de todos esos encuentros aleatorios y con un sistema jugable y simple como un botijo. Además, la historia si que tenía gracia.

AkaTsuko dijo...

Si a mí me pregunta qué sistema prefiero, si mandar a muñecos que den palos por turnos (como en la cola de la pescadería) o dar los palos yo mismo, claramente me decanto por el segundo: Soul Blazer, Illusion of Time, Terranigma, Secter of mana, Secret of Evermore, Alundra, los Zeldas...