sábado, 1 de enero de 2011

Nuevos Tabúes Sexuales

No hace falta indagar mucho rato para toparse con noticias que cuenten cómo todavía un ombligo provoca reacciones de puro escándalo puritano. Los hombros o las piernas de una bailarina al descubierto o un escote ceñido en un programa para niños (lo de la Kinky Perry y Elmo) ya es suficiente pólvora para que estalle una explosión de conservadurismo en el país de la libertad. El look de una cantante pop en una actuación en directo, con atuendos que dejan a la vista la misma superficie de piel que el más normal de los bikinis llega a tener como consecuencia miles de cartas con quejas de padres indignados, toques de atención por parte de asociaciones moralistas escandalizadas y un largo etcétera de amenazas locas de colectivos religiosos. Pero claro, esto, en USA donde no hay gusa (al menos no un apetito sexual voraz aparente).

Los europeos, concretamente los franceses, los británicos y los españoles, probablemente fuimos los primeros en hacer calvos y en levantar las faldas. Desde provocativos tobillos siglos atrás, hasta la gracia (sin gracia) de “hacer un calvo” de la década que acaba de terminar. Estamos en la vanguardia del escándalo y hacemos equilibrio exhibicionista al filo de la provocación. En los reportajes playeros que aparecen en las noticias siempre, repito siempre, cuelan imágenes de topless con un par de tetas, a veces feas, a veces caídas, a veces morenas y firmes, y no pasa nada. Nadie se queja. Nos enorgullecemos de tumbar tabúes, de haber dejado atrás la más mínima postura retrógrada. Supuestamente, esto nos deja en un lugar privilegiado. Yo me pregunto, ¿dónde está ese lugar? ¿Más adelante que el de una monja de clausura? ¿Somos insensibles a cualquier expresividad y celebración de la sexualidad? ¿Follar y estornudar son dos verbos “regulares” en todos los sentidos?

¿Quién escandaliza a los escandalizadores? ¿Quién provoca a los provocadores? Los que tanta apología hacen a favor del amor y el sexo libres, ¿están ellos mismo libres de pensamientos ortodoxos o de gestos dogmáticos reprobadores?

Tras el tabú del Sexo, llega el tabú del No-Sexo

Fácilmente se puede establecer una relación de analogía bidireccional entre el activo adolescente hormonado y el carcamal anciano que sólo penetró para engendrar. Los hábitos del primero no obtienen la aprobación del segundo… ¡y viceversa! La empatía no existe en los dos casos: Uno le pondría un cinturón de castidad con un candado bien gordo al otro, y éste invitaría con gusto al puritano a una orgía con las chicas de la mansión Playboy, en plan solidaridad amistosa y buen rollo.

La reacción de ambos individuos ante la conducta del otro, es la misma que cuando se acorrala con argumentos racionales a un aficionado a los toros, o a un drogadicto, en el momento del debate en el que la mente se bloquea al entrar en conflicto: defender lo indefendible, aceptar que las razones que se sostienen no se superponen a las del contrincante o la imposibilidad de reconocer de forma abierta que uno se encuentra en una posición errónea.

El del casto decoro – “Esos están alocados, no saben controlarse ni refrenar sus impulsos. No piensan antes de lanzarse a complacer el más sucio de los instintos. No saben lo que hacen

El del irrefrenable hedonismo – “Esos están reprimidos, no saben lo que se están perdiendo. No reconocen el placer más normal que se obtiene de esto. Se reprimen. No tienen ni idea

La situación actual es favorable a los de la segunda categoría. Antes estaba mal visto follar mucho, o simplemente enaltecer el acto sexual de forma abierta. Ahora no. Pero la cosa no es tan simple: Ahora, no es que esté bien visto, es que se ha convertido en algo obligatorio, en una prueba de madurez o de progreso mental. El que disfruta del sexo se escandaliza cual Papa de Roma ante la virginidad prolongada o la castidad (sea el motivo que impulse esta, no hace falta tirar de la religión). Y esto en realidad pone de manifiesto lo siguiente: Si antes había retrógrados de derechas, ahora los hay de izquierdas. El que prejuzgaba de espaldas, ahora prejuzga de frente. Los problemas de la comprensión y la libertad están ahí, pero ahora se reflejan en el otro lado del espejo.

Actitud en el Interné sesuarrrr. Las voces que no tienen acústica.

“Hace mucho que no follo”, “Seguro que mis padres follan más estos días porque…”, “Vagina, pene, pollón gigante, fluidos apestosos”, “Meterla y sacarla a piñón”, “El que no mastica un clítoris y lo menea con la punta de la lengua”, “subgéneros pornográficos infinitos”, “Un abuelo arrugado y desdentado comiéndole el higo a una adolescente”, “Chorrete blanco en los labios rosas de una rubia”

Mientras tecleaba esas palabras no me he sonrojado. Cuando las releo ahora mismo, me quedo indiferente. El lector seguramente se sentirá (si es que siente algo, leyendo esos caracteres negros sobre fondo… ¿canela? El naranja apagado este que tengo puesto) de forma similar. Pero invito al lector en que las lea en voz esas oraciones entrecomilladas cuando esté a solas. Qué demonios, aunque estuviera delante tu primo de de 8 años, o la madre que te crió, ¿algún problema al decir en voz alta “polla sudorosa”? ¿No es acaso lo más normal del mundo? Pregúntale a tu novia ahora mismo cómo le huelen los “labios vaginales” (con esas palabras), que lo compruebe en un momento. Ofrécele a tu novio un masaje en el escroto. ¿Qué pasa? ¿No? ¿Dónde está la valentía y la madurez ahora? ¿Y la libertad de expresar “lo que es normal y súper-natural”? Ah claro, ¡AH! Que la cosa cambia cuando hay que pronunciarse como humano.

Aquí, en la red de redes, sólo hay frialdad. Neutralidad aséptica, pero con imbéciles creyéndose los más atrevidos y libres escribiendo esas cosas del primer párrafo. Sí, ahí está en el tuenti, en el fotolog, en el facebook, en el flickr, el twitter, en el tumblr, el sfintr, el Sainscuicsuisers, o en cualquier SOFTWARE-MÁS-SIMPLE-QUE-EL-BUSCAMINAS-PARA-HACERSE-NOTAR-POR-INTERNET, gente que teclea esas expresiones tratando el sexo como algo que les dignifica, cuando la realidad es que a nadie le interesa lo más mínimo. Gente discutiendo en el fórum sobre apetito sexual, posturas, webs de pornografía extrema, como una élite evolucionada que… que… luego tomando café en público o paseando por un centro comercial JAMÁS hablarían tranquilamente en voz alta de tales temas.

Se sienten elevados, valientes al tratar con lo prohibido… ¡cuando no hay prohibiciones ni nadie quién prohíba en Internet!

La verdad incómoda: Que no es TAN importante.

Anécdota de una clase de la licenciatura de Psicología:

Abordando materia relacionada con los Motivos/Necesidades Primari@s, tras explicar en detalle lo relativo al hambre, la sed, el sueño, el descanso y la homeostasis (esto es, que el cuerpo está guay, ni mú seco, ni mú mojao, ni mú caliente, ni mú frío… la salud como término medio), el profesor añadió, con una sonrisilla de complicidad y entrecerrando los párpados:

“…y el sexo?”

La reacción: risas cómplices, “hombreeeee”, jajajaj, “pos claro”, jijiji, eeeeeh eeeeh eeeeeeeh, [codazos].

Rápidamente la explicación del profesor cambió de tema. Entrar en el debate sobre si las relaciones sexuales, el correrse, el sexo, (¿por placer o para procrear? ¿Cuál es el necesario y cuál no lo es? ¿O uno más que otro?) pertenecen a la categoría de necesidad innata, de si alguien podría vivir una vida plena, feliz, interesante, creativa, racional, inteligente, completa, satisfecha… sin el tricitraca… No había huevos* (y seguramente muchos menos para utilizar la expresión “correrse”). Posteriormente, cuando la clase terminó, la charla entre los estudiantes universitarios, todos muy maduros intelectualmente, se reducía a “uy, yo sin que mi novi@ me diera caña no podría vivir jajajajajaja”.

Que uno puede vivir como persona, para sí misma o para los demás, sin sexo o pareja, algo tan sencillo como eso, no lo acepta la sociedad actual (tan avanzada como presume). El péndulo ha recorrido simétricamente el recorrido: Antes se infravaloraba en exceso, y ahora se sobrevalora en exceso. Hasta el punto que los psicólogos dan por sentado su solidez de atributo humano imprescindible y catalogarlo como tal sin ni siquiera demostrarlo con argumentos de peso y pruebas empíricas. Luego se quejan de que no los consideran científicos.

Afirmar que una persona no puede tener una vida digna sin compañía sexual, fraternal o social, es negar la realidad. No se sostiene sólo con “es una filosofía guay”.

Jodidos liberales guarros. Yo quiero eso.

Se da el caso del que machaca su sexo con muchas personas distintas sin compromiso muchas veces a la semana, y el caso del que hace lo mismo pero en plan monógamo, con su pareja estable. Los dos casos disfrutan lo mismo en la práctica, pero el cool es el primero. Y claro, el segundo caso también quiere su trozo del pastel que es el estatus social. Para ello no le queda más remedio que aparentar que su situación es similar a la del primer caso, pero en cierto modo, mejor. Y da el cantazo cosa mala. Me remito de nuevo a los instrumentos de las redes sociales**. Al desahogo por pronunciarse en la red: “Lo flipo con mi cari”, mensajes de amor (que por definición entran en el campo de lo privado) públicos, adelante, venga, que vea todo el mundo y que sepa todo el mundo quién es mi pareja y qué cosas bonitas le digo, y cuán satisfecho estoy con la misma pareja, con el mismo coño día tras día tras día tras día… ¿A quién intentan convencer? A ellos mismos, eso es lo triste. Pero es más triste que lo aguantemos los demás.

Para conseguir una superioridad equivalente, en proporción al menos, a los follarines libertarios proyectan su ego sobre los que no tienen pareja. Pero el fin que persiguen no es social únicamente…

Jodidos liberales eunucos. El pacto por las libertades roto y la envidia.

… sino que la envidia también juega un papel en la motivación hacia el enaltecimiento del sexo en pareja.

Hay muchas opiniones acerca de cómo es la sociedad actual, de cómo ha acabado hasta ahora. Pero entre tanta descripción, hay consenso sobre una cosa: Cada vez el hombre moderno está más estresado. Y la falta de tiempo juega un papel importantísimo en esto. A su vez la falta de tiempo constituye un factor determinante a la hora de sentir envidia.

¿Qué es más demostrable: Qué uno siente envidia de la felicidad que tiene otro con su respectiva pareja o que el que no tiene pareja tiene un mayor rango de actividad, de libertades, de capacidad de decisión, sin responsabilidades, etc? Claramente, lo segundo. Al ente colectivo compuesto por todo el lobby monógamo de la Tierra le jode mucho aceptar que cosas tan bonitas como el amor y el cariño de la pareja, el compartir cosas y el tiempo, el no sentirse solo y abandonado… conlleva renunciar a muchas libertades muy placenteras y a comenzar a cargar con una serie de responsabilidades muy jodidas.

El tabú es este: La vida en pareja no es una etapa de la vida necesaria ni superior al estado de independencia social o sexual que puede permitirse el ser humano (frente a los animales). Persiguen la imagen de que “son todo ventajas”, de que merece la pena hasta tal punto de considerar lo contrario una aberración de la naturaleza humana. La felicidad absoluta es el sexo con pareja estable y, al parecer, culquier alternativa a esto es enfermo/patético/imposible/insano.

Al final el que tiene pareja acaba con mucho estrés, muchas cargas y responsabilidades, muy poco tiempo hasta para estar con su pareja y menos para tener sexo loco y libre del que tanto presume. Porque al final sólo queda eso: presumir y auto-convencerse a sí mismo.

Para entender las libertades de opinión, de pensamiento, de decisión, que quedan coartadas y limitadas con la vida en pareja… un poco de reflexión interior es suficiente, así que no me explayaré más.

Tabú neurocientífico. Expresando el placer en números.

En términos de neuroanatomía, el orgasmo son mensajes de células neurales que van desde las zonas erógenas a zonas cerebrales.

Si registráramos todo el proceso sexual, o pequeñas unidades de placer sexual (una masturbación, un beso apasionado, un pico de saludo, una penetración vaginal y otra anal…) y por otro lado registráramos otros placeres de la vida, como es una tarde de puro cachondeo con los amigos, ver una película de terror a solas en la oscuridad, hacer deporte, ganar una competición y la posterior celebración, solo o con los compañeros ganadores… si estableciéramos comparaciones en cuanto a intensidad de electroencefalograma (y similares)… sorpresa, sorpresa. Empíricamente, todo el sexo supondría unas cantidades numéricas ínfimas. Imaginad comparando tiempo de placer y alegría real: una tarde de risas continuas con unos amigos, o la alegría de encontrarte a alguien que te cae muy bien (o el enamoramiento previo a cualquier formalidad en la relación)… Los superpones a los tiempos del acto sexual, que hasta los que más duran, aguantan, o se esfuerzan, se quedan en poco… En realidad la superioridad del sexo en la escala de placeres está ahí por concepto abstracto, por sobrevaloración, no por placer real.

¡Hasta puede demostrarse que unas cosquillas en la piel pueden proporcionar más placer neuronal que el sexo anal o los besos con lengua! El principio fisiológico es el mismo: una zona de la piel externa es sensible al contacto físico. Con ser un poco sensible a las cosquillas, que te las hagan, provoca movimientos exagerados del cuerpo, risas incontrolables… parece una tontería, pero mirándolo fríamente, puedes ver que una persona llorando de risa por unos minutos de cosquillas ha sufrido una reacción más fuerte y placentera que dos personas en la postura del misionero.

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Resumen de los tabúes referidos al sexo hoy en dia:

- No se ha progresado intelectualmente frente al inmovilismo mental retrógrado. Sólo se ha reconvertido.

- El liberalismo sexual de internet es falso e hipócrita. Expresión bajo seudónimo, bajo máscara, escondidos tras máquinas tecnológicas y sus herramientas.

- No se sostiene como necesidad ni como placer máximo o último.

- Las parejas y los promiscuos viven en un palacio de marfil social superior que ellos mismos se construyen. El sexo no te convierte en “mejor alguien que”, ni en “más alguien que”.

- El sexo en pareja no es mejor ni más placentero que lo que puede conseguir una persona independiente.

- Los placeres derivados de la actividad sexual no son, ni de cerca, los placeres físicos más intensos o duraderos, y por lo tanto, los mejores, en la práctica real.

Hasta aquí, los tabúes que he localizado en este moderno siglo XXI. He sido testigo de cómo los más defensores del sexo se obcecaban más que cualquier fanático falaz ante los planteamientos aquí expuestos, mientras a su vez, se jactaban de su superior ética y pensamiento racional.

Agradeceré tabúes que se me hayan podido pasar y que provoquen escozor a los pretendidamente “más abiertos y avanzados intelectualmente”.

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*De hecho, toda esta entrada podría resumirse en lo siguiente: Muchas bocazas y pocos huevos.

** Antes del Muro de Facebook, existía la Corteza de los Árboles, las Puertas de los Baños Públicos, los Interiores de las Carpetas y los Estuches... Que servían para tan vergonzosos fines.

2 comentarios:

Illuminatus dijo...

1. Tío, te has puesto muy serio con esta mierda.

2. Doy por hecho que esperarás al típico trolérrimo gilipollas que suelte algo como que vas malfollado o así.

3. Ciertamente, tienes razón, pero es que, además, creo que has soslayado una implicación implícita más del tema de la monogamia: las relaciones de dependencia que se establecen y cómo hay muchas parejas compuestas en términos ecológicos como el parasitismo o el comensalismo. Naturalmente, hay muchas variaciones en el espectro pero estos extremos valen para los peores ejemplos de lo que indico.

Las relaciones duraderas y, de algún modo, saludables, son las que se mueven hacia el mutualismo pero para eso se requiere una cierta simetría de la madurez de ambos participantes.

AkaTsuko dijo...

1. Tío, te has puesto muy serio con esta mierda.

¡Reconózcolo! Tras redactarlo revisarlo me vi obligado a meter alguna coñita en plan como lo de los asteriscos a pié de página. Que si no, "no parecía de mi blog".

2. Doy por hecho que esperarás al típico trolérrimo gilipollas que suelte algo como que vas malfollado o así.

También hay que dar por hecho que esos ad hominems dicen más en perjucio del que los lanza, que del que los recibe. Pero dudo que aparezcan (es un texto un poco largo).

Profundizar sobre la monogamia me interesa, pero el post se habría ido por la tangente. Mi mensaje principal aborda los nuevos temas incómodos, que existen y los tabúes no se han superado, sino transformado. Y mi moraleja es, ni represión, ni opresión: moderación, autocontrol y razonamiento ante todo.

El concepto de "pareja estable", en cuanto a ese lado bello que se vende, se desmorona con esos curiosos fenómenos de adaptación: Con el paso del tiempo, los mismos estímulos cada vez generan respuestas menos intensas, inevitablemente. Y cuanto más se repitan esos estímulos, más rápidamente decrece la intensidad. Ergo, el amor no es para siempre,ni para 5 años. La infidelidad mental existe y se quiere ignorar a propósito.

No creo en las relaciones duraderas, y pienso que a más madurez, más se hace evidente la pobre idealización de la relación "eterna".

Pero vamos, que eso es salirse del tema sexual.