miércoles, 31 de agosto de 2011

AkaTsuko's Cut - Pelis que nunca fueron (1ª Parte)

En mi cabeza, el mundo es más divertido. Todo son absurdeces y risas sin fín. Lo mismo debe de suceder en la cabeza de humoristas arrastrados como el calvo de El Hormiguero, Eva Hache, el soso con cejas hiperpeludas de Sé Lo Que Hicisteis, el feo con gafas (el Woody Allen de) Camera Café, los monologuistas de programas de autonómicas... que las risas que provocan sus chistes están únicamente en sus cabezas.

Últimamente, estoy que no paro de ver cine. Irónicamente, estoy en paro. Jodidamente, no lo cobro. Afortunadamente, mi imaginación desbord(erline)ante me permite disfrutar de las películas más allá de lo que sucede en pantalla, elucubrando los posibles finales alternativos, escenas inédias, subtramas alternativas... en definitiva, todo lo que podría haber caído en la papelera de la sala de montaje. En los estudios de Hollywood, esa papelera, en argot, se llama "Fondo para la Edición Extendida". Y como mi cabeza ha sido comparada con una papelera en numerosas ocasiones, os voy a deleitar con unas cuantas versiones extendidas/alternativas/completamente inventadas de películas que he visto o que voy por ahí diciendo que he visto. ¿Cómo? ¿Os sorprende y/u os indigna esta última práctica? ¡No estáis a la última! Desde Scott Pilgrim, es una moda de lo más habitual, lo de ir por ahí presumiendo de lo que has visto, leido, jugado, etc. Al fín y al cabo, Scott Pilgrim es el epítome de ese tipo de productos, los que sólo valen para decir que los has visto.

Esta vez en formato texto, sin photoshopeos de palo como antaño.* Bienvenidos al Cine de las Versiónes Perdidas que es mi cabeza. Vaya tontería acabo de soltar. Parece el título de un programa de radio pretencioso.

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Sala 1 - Siempre a tu lado, pero a su bola, Gachiko

El éxito de un video en youtube es directamente proporcional al número de gatitos que aparezcan en él. No sé cómo los productores de Hachiko pudieron pasar esa ley gaussiana por alto. La misma película pero con un gato, Gachiko, habría reventado las salas de cine**.

En esta versión felina de Hachiko, Richard Gere encuentra un gato perdido y decide llevarlo a casa. Hasta ahí es la misma película que la original. Pero una vez el gato está en la casa, este decide acomodarse en un rincón del salón y no moverse de allí apenas, salvo para ir a la caja de arena o al comedero. Por lo tanto, Richard Gere no se distrae nada con él, cosa que ocurría con el perro con forma de marshmallow de la original.

Aquí es cuando nos percatamos del mensaje potencial que tenía la película en un principio. Si Richard Gere y... la tía que hace de su mujer*** parecían tan felices y tan matrimonalmente adorables y perfectos era gracias a que no pasaban nada de tiempo juntos. Gere se pasa toda la película pasando el rato con el perro fuera de casa. Sólo le quedaba tiempo para follar. Como para no ser felices.

La rutina, el acostumbrarse mutuamente, conocerse hasta el punto de adivinar con precisión los movimientos de la pareja... esos son los pilares, o más bien, las rocas catapultadas que destruyen los pilares de la vida en pareja. Con Gachiko como recurso de guión se evita todo eso.

¿Que Richard Gere quiere salir a pasear o irse al trabajo? Gachiko se hace un ovillito y se echa una siesta.

¿Que Richard Gere quiere jugar a recoger la pelota y la lanza? Gachiko se queda mirando, sacude la oreja, mira a otro lado y se queda mirando otra cosa, inmóvil.

¿Que la mujer viene cabreada porque ha oido como Richard ha roto una ventana al lanzar la pelota? Gachiko se mordisquea los huecos que hay entre las almohadillas rosadas de sus patitas.

¿Que Richard Gere y su mujer discuten hasta el punto de montarse una fiesta de Violencia de Género de Verdad**** y se golpean con los muebles de madera elegantes hasta la muerte? Gachiko no se alarma, se apea del mueble que utilizará Gere para abrirle el pecho a su mujer y se irá a la cocina a beber algo de agua mientras se calma el temporal (se mueren).

Gachiko va a su bola, dejando que el drama familiar se desarrolle como dios manda. Él no se inmutará, ni siquiera con sorpresa final: La aparición de Jason Alexander esquizofrénico perdido que se pone a violar los cadáveres de Gere y su mujer. Se vuelve loco tras reflexionar sobre el bajón de carrera post-Seinfeld y por verse relegado a hacer de secundarios innecesarios como lo de taquillero de estación de tren. Hasta el viejo de los perritos calientes mola más que él. Claro, vende perritos calientes.

Fin y salen los créditos.

Escena sorpresa post-créditos: Cameo de Hachiko encerrado en la jaula del principio. Nadie lo ha encontrado, nadie lo ha recogido y se muere por inanición. Pasa un minuto de silencio dramático para que aflojen los lacrimales de los espectadores superlloricas (como con el perro de Futurama) y por sorpresa aparece en pantalla el vendedor de perritos calientes. Coge la jaula con el cuerpo inerte de Hachiko y dice "Qué bien, ya tengo ingredientes para el fín de semana". ¡QUÉ GIRO TAN INESPERADO!

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Sala 2 - La lista de Schindler está a doble espacio

Todo un clásico del subgénero holo-cáustico, pero que a mí me dió la impresión de que se quedaba... a medio gas (patapán-pisch!). Oscar Schindler pasa a un segundo plano en cuanto empieza el naziembolao, y la película se centra, en ese tramo en el que él apenas aparece, en los sufridos judíos. Ya sabéis, las escenas tipo "mira, MIRAAAA qué crueldad, qué salvaje lo que está pasando, míraaaaloooo y sufre por dentroooo". Vale, pero, ¿qué pasa con Schindler durante toda la parte del holocausto?

No estaba muerto... ¡estaba de parranden! Faltan las escenas inéditas, en las que Schindler se lo pasa pipa, sacando provecho de los beneficios que reporta subyugar a una raza. Paseos horteras a caballo, cenas en restaurantes sin molestos críos sionistas con sus lloriqueos y pataletas de fondo, partidas de tenis (el deporte más nazi, preguntadle a Key) con Hitler y Himmler, bailando con lobas de las SS...

¿Qué es eso de los principios éticos y morales? ¿Qué pamplinas de remordimientos? Pero cómo no se lo va a pasar teta durante el Reich... ist eine Fiessshhten! Todo ese drama emotivo que se supone que sale del alma de Schindler es todo doble rasero, puro cuento hebreo. En realidad la escena final, sin corrección política era así:

- ¿Qué?... ¿CÓMO?... Qué es eso de que se nos ha acabado el chollo, qué cojonen me estás contando de yankis en nuestras playas y avanzando... ¡No me jodas panzertruppen! Con todo lo que había conseguido... todos los judíos que he triturado en prensas para fabricarme complementos... uuh... uhh... sniff... Eh, ¡EH! Mirad, este botón... este precioso botón con la esvástica... lo fabriqué con 3 niños y media niñita desnutridos... ¡No podéis permitir que se acabe el tingladen fascistoide! ¡Me falta el duplicado para mi otra chaqueta! ¡Tengo toda una lista de cosas que quiero fabricar con judíos! ¡Mi botón, nooooooo...! ¡BuuuaaaAAAAHHHH!

Nadie iría a verla, pero Andritxol fijo que pondría la pasta para producirla sin pensárselo dos veces (su capacidad mental es de neurona cansada: No pueden echar más de un viaje por todo el sistema cerebral).

Fin y salen los créditos, y todos se descojonan.

Escena sorpresa post-créditos: Teaser, tíser, táser, comosellame, con la versión 100 veces más bruta, 100 veces más chorra, y 100 veces más infravalorada de Uwe Boll.

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Sala 3 - A.I. Inteligencia Artie-Fecal

Yo sí que digo ¡AI, qué película más coñazo! Esto hay que arreglarlo de alguna forma. El problema principal es que la inteligencia artificial que le meten al robot interpretado por el actor El Niño Del Sexto Sentido es una inteligencia muy, pero que muy aburrida. Seguro que la descargaron de un link de megaupload sacado de Taringa. Por eso el niño tiene esa cara de estudiante de primaria pasmado el primer día que explican las oraciones pasivas en el cole.

En mi versión, al robot niño le enchufan una P. A. I.: Inteligencia Artifical Poochie. Con esa programación, el niño es de lo más chachi: Pide a sus padres que le lleven a chiquiparks donde hace escalada por una pared de montaña de mentira (esas que parece que tienen lacasitos gigantes incrustados, donde se agarran los idiotas que escalan), va siempre en skateboard, se parte de risa con Phineas y Ferb y lo flipa si hacen un guiño a Star Wars (¡brrrrrrillante!), monta un podcast con sus colegas y lo denomina "podcast de humor ácido", gana campeonatos de Counter Strike...

Una maravilla de niño poochie. La escena clave de la piscina cambia radicalmente con este prodigio del carisma. Cuando el repelente hijo biológico resucita/se despierta de siesta (yo qué sé) y quiere volver recuperar su lugar como primogénito empujando a Poochiebot a la piscina... sus planes no salen como él espera. Entre sus actvidades de hijo molón estaba apuntarse a un cursillo de natación. Su papi le ha llevado en coche todas las tardes, miércoleses y vierneses, y ha ido a recogerle una vez acabada la lección. Gracias a esas clases de verano (peroperopero qué repelente. ¡Clases en VERANO! No sé cómo piensan algunos padres. Bueno, sí sé en qué piensan: En la tranquilidad que proporciona librarse de los crios) Poochiebot es Manguito Negro, un as de las piscis. En la escena de mi edición, el hijo biológico acaba sufriendo una aguadilla espectacular y los amiguitos que estaban allí y los padres estallan en carcajadas. Ha perdido. Será el hijo marginado el resto del film. No puede competir con la radiante personalidad de Poochiebot.

La felicidad de los padres con su Poochiebot es máxima. Y eso que son mileuristas. El mundo sufre un cambio radical (radikal, tron, como Poochiebot): Ahora las parejas ya no quieren tener hijos de verdad, sólo quieren Poochiebots. Las ventas se disparan y los índices de natalidad mueren lentamente. Toda la humanidad se acaba extinguiendo. Pero los Poochiebots no van a dejar de funcionar por ello, y siguen haciendo cosas guays hasta el fin de la eternidad.

Ah, y los alienígenas pedantes no salen.

Fin, y una hora y pico antes.

Escena extra post-créditos: Han pasado millones de años y al final sí que aparecen los extraterrestres, que necesitan lucir su capacidad intelectual en cada planeta que visitan durante su ruta pedantintergaláctica a través de las galaxias. Cuando llegan a la Tierra se encuentran un páramo yermo y desolado, pero poblado por millones de Poochiebots que siguen con su fiesta, como un anuncio de Sunny Delight de prorpociones planetarias en bucle infinito. Los aliens lo flipan y se dan el piro.

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Sala 4 - ¿Quién puede matar a un niño? Pon una pistola en las manos de un twittero y lo verás

Peliaguda cuestión la que plantea el título. Pero un vistazo rápido a Facebook, y sobre todo a Twitter, proporciona una respuesta tajante: Miles de personas matarían al niño surfero del anuncio de Cola Cao.

Es cierto que todo va en tonito jocosoriónicocínicosarcástico, pero tanta insistencia denota obsesión con el tema. Esta versión de ¿Quién puede matar...? muestra la realidad: Facebook y twitters, redes sociales como hervideros de odio y rencor camuflados bajo "mala leche, pero de broma". Es decir, se da la vuelta a la tortilla. En vez de muchos niños siniestros contra una pareja, en la peli salen todos los twitteros, una avalancha de extras a modo de masa enfurecida (hay la misma cantidad de "masa" dentro de los que se toman a broma esa cuenta, que dentro de los que pican. Simplemente los primeros saben disimular y reprimir mejor), con picos, armas blancas, bazukas y ladrillos a pares para cascar huevos. Salen persiguiendo al niño del Cola Cao (por lo que entiendo del anuncio, se llama "iaé"), hasta que al final consiguen darle caza.

La única escena optimista: En cierto momento, el niño consigue es empalar a Nacho Vigalondo con su tabla de surf. Los enfurecidos twitteros, babeantes de rabia, quedan desorientados por perder a su líder, pero se recobran fácilmente cuando empieza a destacar ad nauseam otro ególatra que finge ser la monda de ingenioso. Lo convierten en líder rápidamente, sin importar que haya hecho pelis, cómics, música, pajas en público o lo que sea (la realidad es que eso les importa una mierda a sus followers. Sólo huelen la notoriedad y la polémica).

¿Mataría yo a ese niño? Claro que no. ¿Habéis visto su pelo? ¡Es un niño del maíz! Me mataría él a mí antes. Ningún adulto es rival para él.

Fín y los espectadores intentan poner cara de pena, por falsa compasión hacia el niño.

Escena sorpresa post-créditos: Otra avalancha de twitteros vuelve por el horizonte, en plan Trending Topic Revival, para picar el cadáver del niño con palos y mearse encima de él.

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Sala 5 - Intentaré decirlo Contacto: Me importa una mierda tu opinión

A raíz del genial artículo en Cinecutre sobre El Viaje de Chihiro, acabé metido en un debate asburdo con un tipo en Facebook. Dejé caer que los otakus que sobrevaloran ese coñazo de película también tienen sobrevalorado, por extensión del flipe, claro, la banda sonora y los trabajos de Joe Hisaishi que siempre van asociados a los trabajos reguleros de Ghibli. Opiniones tiene todo el mundo, pero comprensión lectora, lamentablemente no. El tipo se proclamaba como músico, de esos cuyos papis pijos han pagado conservatorio. Lo dejaba bien claro para así superponer falazmente su postura frente a la mía. Le dió por pensar que estaba menospreciando o ninguneando el curro de Joe Hisaishi, cuando lo único que estaba dejando claro es que no se puede negar que el nutrido caldo de frikotakus del mundo defienden a capa y espada a Hisaishi por puro fanatismo y so-bre-va-lo-ra-ción. Pero se ve que los chiripitifláuticos músicos saben leer partituras, pero pierden la práctica con el texto normal, pues no hacía más que insistir en que no, que Hisaishi era lo mejor de lo mejor porque las reglas de su gremio así lo dictaban.

La riña acabó conmigo intentando decirle que no quitaba la razón, pero él seguía sin entender y acabó amenazándome en plan "ten MUCHO CUIDADO con meterme conmigo que no sabes con quién hablas y te puedes llevar una sorpresa". Literalmente, mayúsculas mediante y todo. Me dejó asustado, con mucho miedo de encontrármelo tocando en el metro, que me reconozca y que me aseste un mamporro en la cocorota con la guitarra. Pero quiero vengarme con esta versión de Contacto con los alienígenas.

Los humanos están con sus cosas tan tranquilos hasta que de repente reciben un mensaje de parte de una inteligencia desconocida del espacio exterior: Un e-mail con un .rar adjunto en el que hay comprimido un documento que demuestra la superioridad y el desarrollo avanzado de la raza alienígena. Con ese documento la humanidad comienza a construir una máquina gigantesca. Nadie sabe qué sucederá cuando la pongan en marcha, su función primaria es desconocida.

Una vez finalizada la construcción, los humanos encienden la máquina. Y el planeta entero se cabrea. Los alienígenas han mandado un mp5 gigante con funciones terribles que se reproducen a nivel mundial: música horrible, asquerosa, inaguantable; imágenes grotescas que dañan la vista y provocan ataques epilépticos; obras literarias aburridísimas que sólo califican con ceros. Hay consenso unánime a nivel mundial, ya lo digan expertos o profanos: Lo que han mandado los extraterrestres es una puta mierda.

El caso es que cuando los extraterrestres deciden posarse en el planeta para visitarnos, al comenzar el debate sobre la calidad del "arte" que mandaron en primer lugar, se hace un descubrimiento: Ellos, que encontraron la Voyager (por eso encuentran la Tierra. ¡Toma coherencia narrativa!), van y dicen que la música de Mozart y las fotos de las maravillas del mundo que encontraron en la Voyager les parecieron una puta mierda, que tanto los etes de a pié como los etes expertos piensan igual. Los "expertos" humanos de las artes están perplejos y sonrojados al darse cuenta por fin de que por mucho que argumenten de gorra, su supuesta objetividad sólo vale para el entorno controlado que ellos mismos crearon con su pose de superioridad de criterio. Los equivalentes de la raza extraterrestre también la habían cagado, pues con el paso de las generaciones culturales ellos también habían ido montando reglas y normas en apariencia serias y rigurosas para justificar su emporio catedrático. Los gobiernos de ambas razas se ponen de acuerdo y deciden despojar de ayudas económicas y estatus inmerecidos a los catedráticos y listillos de las sociedades artísticas. Seguirán creando, pero con los humos a nivel del vulgo, que es a donde pertenecen y de donde nunca deberían haberse elevado injustamente.

Fin, y si eso sacrificamos la vida de los ridículos Van Canto (que Van Dando Risa) y a los infames Delafé y las Flores Azules como homenaje al comienzo "armónico" (patapán-pisch!) del periodo de felicidad entre las dos razas.

Escena sorpresa post-créditos: Texto en pantalla: "BASADO EN PREVISIBLES HECHOS REALES QUE SUCEDERÁN EN CUANTO APAREZCAN ALIENÍGENAS DE VERDAD"

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CONTINUARÁ
(a 1,50 la entrada*****)



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*Esto de linkar a traición, con disimulo hachetemelesco, viene de puta madre. No lo sabéis vosotros bien.

**Con la ayuda de un mártir de Al Quaeda, claro. Siempre ayuda tener a mano a un loco fanático con un vestido de dinamita y unas hombreras ochenteras de C-4 a la hora de reventar algo.

***No he mirado ni en wikipedia ni en Imdb el nombre de la actriz. Prefiero aparentar ser un ignorante que arriesgarme a que me identifiquen como esos "expertos" de cine cuyo currículo se basa en mirar esas páginas y luego hacer pasar por suyos por genuinos, esos conocimientos. Los entendidos de mierda. No les hagáis la pelota. La culpa es vuestra al final, por malcriar sus egos.

****No como esa Violencia de Género de Mentira, la del 90% de las denuncias falsas.

*****Con ese precio está claro que es un cine que no existe. Por si no fuera suficiente con la sarta de sandeces.

3 comentarios:

key dijo...

El mamá salgo en la tele ya no mola. Pero yo puedo decir mamá salgo en el blog de AkaTsuko. Soy un poochie feliz.

Si Miyazaki hizo una no mala, sino que se le fue la hoya y además es asquerosa, pues tendremos que aceptarlo.

Illuminatus dijo...

Debo decir que tu colección de ediciones singularmente mejor que los originales, sobre todo la Lista de Schindler, que es el ejemplo más obvio. Creo que, sin ninguna duda, no ha habido desde las películas de los 50 pagadas por asociaciones de todo tipo anticomunistas, un ejemplo de agitprop más infame y que hagiografíe al personaje de forma más burda.

AkaTsuko dijo...

Dejando a un lado mis desvaríos, la original podría haberse llamado fácilmente Schindlerman o Superschindler.