sábado, 12 de mayo de 2012

Advertrashing - El Circo del Lol (Cirque du loleil)

Son tiempos de sequía para el Advertrashing (ya sabéis, publicidad chorra de hilarantes consecuencias no intencionadas). Más allá de la puñetera canción de Vitaldent*, de las mujeres que se abren de piernas para dispararnos su olor menstrual, o de la pareja de modernos sin hijos con su aparatito que regula su vida sexual a base de dos colores y el sonido wi wi wi, la publicidad se encuentra en un periodo de crisis creativa. Lo cual no quiere decir que no se les ocurran ideas buenas: En publicidad, la crisis es cuando lo que se te ocurre no llama la atención, ni de forma positiva (spots memorables) ni negativa (nuestro querido advertrashing). Es por ello que, de nuevo, saltamos fuera del medio televisivo para encontrarnos con una nueva manifestación** de advertrashing. En la última entrega, por internet via esta terrible campaña mendoziana. Pero esta vez nos dejamos de tecnologías deshumanizantes y salimos a la calle, para encontrar...



... la maravillosa publicidad que trae consigo la visita de los Circos***. Artistas de Circo; población sin tierra, ni país; los últimos nómadas. Viajantes que portan consigo artes olvidadas y horteras (por esto último las queremos olvidar).

Como maestro de ceremonias (que es a los artistas de circo, lo que el chulo a las prostitutas) ¡doy por comenzado el análisis de residuos publicitarios!:

Bella: Suena la alarma en Deviant Art. Una de sus típicas pseudo-obras se ha escapado: Una versión de un personaje ajeno, estilizado de forma manganime, y atención al golpe de gracia... un ojo de cada color (espero que se pueda apreciar en la foto). Sospecho que el efecto heterocromía viene impuesto con el fin de evitar denuncias por copyright. En estos tiempos dudo que de cada pase un Circo saque más de 100 euros de media (a no ser que seas el Cirque du Soleil, el circo de arte y ensayo, el circo de los gafapastas). Pero por otra parte, también es igualmente válido sospechar que sea un elemento típico de Deviant Art. Los iris de cada color deben de ser el equivalente de las orejas de gato o las espadas grandes para los tías pintamonas. Aparte de las alas de mariposa. Eso sí que está establecido, lo de las alitas multcolor hortera. Por cierto, la heterocromía de Bella en esta imagen es un arma de doble filo: Está como estrábica perdida.

Bestia: En la película original, el ¿príncipe?, ¿duque?, ¿barón?, ¿apoderado?, ¿terrateniente?, ¿concejal?, ¿qué leches era el rubiales de Bestia antes de digievolucionar? Bah, dejémoslo en basura blanca aristócrata. Bien, como iba diciendo, el pomposo de Bestia, al principio de la película, cae presa de un hechizo por magia rumana, como castigo por no dar cobijo a la vieja rumana que va a pedir a las puertas de su castillo. En la versión para la publicidad del Circo, en cambio, la mamá de Bestia se acostó con un macho cabrío sin usar protección. Tengo el papelajo este desde hace un par de semanas, y cada vez que lo miro, aún no sé qué demonios puede pasar por la cabeza tras ese apático rictus. De seguro, su entusiasmo por bailar con Bella es nulo. La mirada va dirigida al escote de Bella. Tal vez haya visto cabras con más talla de ubre. Quién sabe.


¿Multicines?: Soy el primero en reconocer mi ignorancia sobre la scene circense (¿hay acaso, o eso de scene es demasiado modernez año 2000?), pero eso de hacer el numerito en multicine... ¿Y la clásica y emblemática carpa? Si no hay, me han violado la infancia**** . La única conexión que le encuentro es lo de los dolores por girar el cuello: En ciertas filas, es inevitable; en el circo, giras la cabeza para evitar el contacto visual con el payasete que busca voluntarios para algún numerito vergonzante.

Aforo LIMITADO: No soy yo el que está llamando "subnormales" al público que acude a las sesiones de Circo. Ellos mismos lo dicen, no yo. La prueba está ahí mismo impresa (¡patapán-pisch!).

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Pero el Advertrashing no termina aquí. Las sorpresas aguardan a la vuelta de la esquina... literalmente, pues agarro de la esquina el folleto, le doy la vuelta y encontramos más elementos folclóricos de la publicidad circense:


Podría meter una coña-referencia sobre la mezcla de personajes y Los Vengadores. Pero ya está bien. En serio. Ya está bien de Vengadores.

La Iconodulia: ¿Que qué significa el palabro? Quizá estéis más familiarizados con su antónimo: La Iconoclasia, con sus iconoclastas, detractores de figuras icónicas a las que adorar como zombis. Los Circos prefieren aprovecharse con más morro que el de todos sus animales juntos de la adoración de las imágenes sagradas. Encontrar un Circo en cuya plantilla no aparezca misteriosamente un personaje con copyright es misión imposible. Ya sea un personaje clásico de Disney, o el personaje de dibujitos animados de moda, por los carteles publicitarios asoma, para perplejidad del viandante. En esta ocasión, el crossover es digno de... aplauso no, sino esputo: Dora, Bob Esponja (que fuera del agua cría moho, por la humedad), Pitufos (por la peli, evidentmente), Caradorito y Autista (menos autista de lo habitual), aladdin (versión vhs del Lidl), Popeye (!!!), Mario (???) y... esos residuos de Dreamworks de animalejos de Madagascar. Pero atención, que lo de Madagascar quizá sea una maniobra de ironía-meta-referencial, pues la próxima peli de Madagascar irá sobre los animales esos en Europa... metidos en un Circo. Inquietante.

Payaso:¡Eh, ese payaso está plagiando la postura del icónico abuelo que representa este blog! ¡Copiones! Pasemos por alto que yo lo fusilé de los casi olvidados Gobliins... En fin, que menuda cara de baboso. Ese maquillaje es tan disperso e ínfimo que no tiene sentido llevarlo directamente. Sea como sea, no os fiéis de la gente que siempre lleva guantes blancos. Ese tipo de personas no quiere dejar sus huellas. Y la razón no debe de ser legal.


El Photoshowp debe continuar: Este blog no genera ningún tipo de beneficio material ni económico. Puestos a ser sinceros, ni siquiera benefico moral o intelectual. Así que puedo permitirme el privilegio de manejar el photoshop sin apenas leer medio título de un tutorial para las imágenes chorras o mi querida cabecera mutante. Pero aun partiendo de mi bajeza, lo del cartel de esta gente es terriblente perezoso. El cartel de Madagascar y el de Aladín marca blanca, tal cual, cuadraos copiados y pegados uno encima del otro. Qué DESIDIA.

Atuendo de los acróbatas: Lo mismo que he dicho del maquillaje del individuo anterior: La ropa de lentejuelas hecha jirones no es menos "ropa de lentejuelas". Reflexionad sobre ello.

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Conclusión: El Circo no tiene que competir con la tele, el cine o internet. Tiene que competir con el sentido del ridículo de las personas que se prestan a verlos.

Como diría Cortázar, "piense en esto...": Con cada visita de los Circos, se empapelan buzones, farolas, escaparates y calles con posters y folletos publicitarios que llevan escritas increíbles promesas de números circenses y satisfacción. Promesas que en el folleto no quedan reflejadas de forma fiel al resultado en la práctica real. Con cada campaña electoral... ¿acaso no sucede lo mismo, desde el empapelado de farolas hasta las promesas adornadas? Ahora yo es cuando pregunto: ¿Quiénes son los verdaderos payasos?

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*"Ven, ven y te SABLEEN". Pues que les DEN una buena hostia en todos los DENTS.
**Esto funciona como El Exorcista o Poltergeist: "¡Manifiéstate, endemoniado marketing!"
***Por alguna razón, no puedo poner Circo sin mayúscula. Nunca me han gustado... pero de algún modo, la idea de espectáctulo que propone lo circense, se merece esa medallita ortográfica.
**** De verdad que teclear eso de violar infancia es el mejor método para descalificar la afirmación en sí. Te das cuenta de que es imposible decirlo en serio.

2 comentarios:

Moniruki dijo...

jajajajajaja, sólo puedo decir: ¡¡BRAVO!!

Illuminatus dijo...

El tiempo del circo tal y como era conocido en el siglo XIX, pasó en los países con un cierto nivel de desarrollo. Sus formas y sus estilos están anticuados y no han resistido el paso del tiempo y cuando han cambiado no puede decirse que haya ido a mejor (el rollo Circo del Sol).

Como en tantas otras cosas, hace falta renovación, cambio de paradigma. Si en el teatro y la ópera se ha hecho, en el circo también podría hacerse pero para eso hace falta ir más allá de lo de siempre.