sábado, 31 de julio de 2010

Parodius XXX

En la última película de Kevin Smith, Zack & Miri Make a Porno, hay una parte en la que el guión se deja caer en el tópico de películas famosas en versión pornográfica. En todas las telecomedias, en todas las pelis “de risa”, tarde o temprano surge este tipo de chiste. “La guarra de las galaxias”, que dicen en la de Smith, y no siendo la primera ni la última vez que aparecerá la ocurrencia. Yo a Kevin Smith le creía por encima de esto, no me entendáis mal, la peli está bien, pero esa escena en concreto, tan alargada, con decenas de nombres de películas pervertidos, está a la altura de ese cine español nuestro que causa vergüenza ajena allá donde se proyecta (Vicente Aranda, Pepe de las Heras, Santiago Segura). Humor de vagos, como bien decían en un episodio de la serie American Dad (aunque ella no esté exenta de él).

Hoy me siento vago. Aquí os dejo una lista que se me ha ocurrido obrando la típica gracia de tergiversar pornográficamente ciertos títulos. Eso sí, os invito a reflexionar sobre alguno de ellos, pues quizá me ha dado el punto y he metido una segunda lectura humorística del chiste, con algún significado irrisorio subliminal, más allá de colar una genitalidad (que no genialidad) en medio del nombre original. Como aquello del Jazz elitista e intelectual, donde lo importante y lo meritorio son “las notas que no se tocan”.

- La gran Lesbowsky

- Dura de Pelar

- La llamo Early

- Córrete, Lola, córrete

- Womb Raider

- Los 10 mamamientos

- Pitching in blacks

- American History XXX

- The italian job (featuring Berlusconi)

- Desde el catre Ruso con amor

- La vida secreta de la madre de Bambi

- Salivando al soldado Ryan

- Living Las Vergas

- Saw VIagra

- El club de la buena mamella

- X-women

- Una minga maravillosa

- Prostitutas del Caribe: La perla de la negra

- Transexuales del Caribe 2: Dead Man’s Chest

- Prostitutas del Caribe 3: En el fin del coito

- Prostitutas del Caribe 4: En piernas extrañas (Jack Sparrow en busca del fluido de la vida)

- Danny the doggy style lover

- El hombre de la mandanga de hierro

- Expediente DureX

- El badajo de mi mejor amigo

- Anal Fantasy

- Sometiendo a Forrester

- La insaciable Wilma Hunting

- El Rocco

- Una serie de mastodónticas pichas

- Asalto a la comisaria del distrito 13

domingo, 18 de julio de 2010

Cosas (11)... del Balón Intragástrico


Qué ricura, ha heredado la cara de su padre, igual de redondita.

El futuro es hoy. El futuro chorra es hoy. En las películas de corte futurista, casi siempre se nos muestran hipotéticos avances tecnológicos que podrían existir en futuros no muy lejanos (el cine también nos enseña que los futuros “no muy lejanos” son los más chungos). Estos suelen ser pequeños logros en el ámbito de la comodidad en la vida cotidiana: las minipizzas de Regreso al Futuro o sus ropas con auto-secado, funcionarios robóticos, muñecos con vida propia… En resumen, tonterías que sólo valen para provocar en el espectador una reacción del tipo: “Ja ja, qué ocurrencia tan curiosa ¿Y si llegáramos a eso de verdad?”.

Pues algo ha llegado: los balones intragástricos.

En lugar de desarrollar esas píldoras que equivalen a comidas enteras y que no engordan (esas de los dibujos animados), la ciencia dermoestética se ha dedicado a investigar en un silogismo tipo “Para cagar menos, pues te ponemos un tapón en el culo”. Así que para evitar que los gordos que tienen al hambre por sinónimo del aburrimiento, han medio inventado un balón que te meten en el estómago para estar siempre con menos hambre. Digo medio inventado porque muchos veterinarios podrían dar cuenta de miles de accidentes domésticos con mascotas, de perros que se tragan pelotitas de juguete pequeñas o cosas así, y que no llegan a digerir, lo que les provoca problemas alimenticios.

Su presencia en los medios publicitarios nos confirma que los balones intragástricos ya forman parte de lo cotidiano, como el cepillo de dientes o el condón de sabor fresa. Que sirva esta entrada como herramienta de información. Mis Cosas son como leyes universales (puede que no de este universo en particular, pero, ¡ah! Se siente).

- En los anuncios no sale el balón como tal, sino una animación que muestra cómo una vez dentro del estómago, el peloto se infla cual pez globo. Me aterra la idea de que pueda tener herramientas chungas incorporadas, como una cámara para espiarte por dentro o pinchos que salgan cada vez que tengas ganas de comer (así sí que funcionaría a las mil maravillas).

- ¿Y si tienes que viajar en avión? Las presiones atmosféricas a gran altura provocarían una reacción en el balón que se contraería/dilataría hasta pegar un reventón. En resumen: un desastre estomacal.

- Si triunfa el invento habrá que sacar tajada a los ingenuos consumidores. Pronto tendremos a nuestra disposición una amplia gama de balones intragástricos diseñados por la mismísima Guillermina Baeza (¿¿¿Quién coño es esa tía y qué hace con mi nocilla de toda la vida???), de todos los tamaños y formas: balón de rugby intragástrico, pelota de tenis intragástrica, pelota de playa intragástrica (para los gordos GORDOS).

- La cosa no quedará ahí: “Customiza tu balón intragástrico joven enrollado; añádele un mensaje personalizado para cuando te achuche tu pareja y ella pueda escuchar un mensaje de amor”. Imaginad a un Loquendo hablando desde tus tripas. Apple venderá i-balls con el último álbum de Shakira incluido en formato mp3.

- ¿Cómo se mete eso en el cuerpo humano? ¿Acaso te lo introducen poco a poco por el esófago y luego llega un perito que le da a una bomba de aire para inflar el balón desde fuera? ¿Y el mantenimiento luego qué? ¿Vale usar la misma bomba que se usa para los flotadores, los manguitos y esas pequeñas piscinas de plástico que se compran los pobres y los gitanos?

- En serio, ¿qué tiene de novedoso este invento? En Desafío Total, Arnold Schwarzenegger se sacaba uno tamaño mini por la nariz…

- Aprobaría su uso si dispusiera de su propio campo gravitatorio. Pensad en las posibilidades.

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Ay ay ay, que ya no se libra ni la llamada belleza interior. Tiempo al tiempo, en el futuro cercano nos perfumaremos el intestino grueso y nos conectaremos USB por el ombligo. ¡Pezones radioactivos fosforescentes en las discotecas!

sábado, 10 de julio de 2010

Bye, Bye, Michael Rivers

En un canal de vídeos musicales, en la TDT, de un tiempo a esta parte vienen repitiendo mucho un videoclip de Miguel Ríos. Al parecer, no se trata de un single promocional de un nuevo álbum, sino una suerte de canción-despedida para anunciar su jubilación como músico. Supongo que esto se limita a la producción de álbumes de estudio nuevos, ya que igual caen los consabidos recopilatorios, directos, reediciones en packs de superdeluxtampax, y ahora con motivo de su fin de carrera, algún que otro documental biográfico. La maquinaria de la industria musical no descansa, ahí lleven muertos mil años los artistas.


Alrededor del minuto 2, ¿Quién está haciendo el solo? Qué desganaos, tanto los Pereza, como los editores del clip.

Da igual, el video está realizado en plan homenaje, con los músicos meneándose sobre un croma que funciona de forma que parezcan insertados en las portadas de la discografía de Ríos. Digo músicos, porque en el video salen unos pocos (muy poquitos, algo sospechoso, igual de tanto posponer el retiro la peña ya prefiere esperarse al de Sabina) artistas cantando algunos trozos de canción, acompañando a Ríos en su último adiós.

La mayoría de los invitados son trepas del rock actual que están muy en boga ahora, como son los hermanos Amaral* con el guitarrista mudo del sombrero y su siempre inexpresivo rostro. Con esa cara de palo debería dejar de mirar a cámara y fijar la vista en el mástil de la guitarra, nos ahorraría bastantes pesadillas a más de uno. Su presencia yo me la explico de la siguiente forma: ellos en sus canciones siempre están llenándose boca con las palabras Rock, Rock & Roll, colegueo rockero, etc. Un pelotilleo incómodo al género, que yo siempre he interpretado como un intento de suplir su total falta de rock en el evidente POP-rock que practican. Miguel Ríos también hace mucho eso, meter mucho la palabra rock en sus canciones. En el dvd Rock & Rios que tiene mi padre, leía en el setlist de la contraportada 5 o 6 temas en cuyos títulos aparece la palabrita (“Rock en la plaza del pueblo”, sí, y el alcalde dando el pregón como telonero). Acompañan los dos pintas de Pereza (sólo puedo llamarlos “unos pintas”, no concibo otra manera de referirme a ellos), Juanes (el ídolo carpetero de usar y tirar por lo visto) y el cantante de M-Clan (“Carolina, chúpala bien, no mastiques ahí, no me arranques la piel”).

El único invitado que yo ubico más en la época de Ríos es Rosendo (¿Ríos se ha quedado sin amigos?). Aunque esto es poco preciso, ya que Rosendo tiene la pseudo-virtud de haber tenido siempre cara de viejo, así que uno puede hablar siempre de una época de Rosendo de manera indistinta, hasta que a este le dé por morirse. Muerte que nos cogerá de sorpresa a todos, ya que es imposible determinar su edad con esa cara. Yo le echo 29.

En fin, adiós Ríos, que ya cuelgas los tirantes, blah blah blah, que total, el vídeo me ha recordado que quería comentar algo sobre los viejos rockeros de mi pueblo, que me producían fascinación, a la par que miedo cuando era pequeño.

Cuando mis padres eran jóvenes frecuentaban garitos en compañía de esos individuos. Supongo que con sus orígenes humildes y prácticamente iletrados no les quedó más remedio, en lugar de hacerse amigos de gente de bien y así propinarme enchufes ahora que bien falta me hacen, bah, qué se le va a hacer. Como decía, salían de copas juntos, y debo decir que en mi pueblo sólo existían los garitos antes únicamente conocidos como bares, y alguna discoteca para modernos. Actualmente el bar está en extinción, marginado frente a los locales denominados pubs, macros, afters, cafeses para intelectualoides neoburgueses, latinos y otros lugares lamentables que sirven de refugio a los Gremlins (esos que salen de fiesta y van migrando de local en local para huir del sol del amanecer que se acerca).

Al tener ya edad para criar, y haberlo hecho, las parejas se juntan con otras y si todavía no era muy de noche, podían juntarse en el bar tres o cuatro parejas con sus respectivos niños más los dos o 3 solterones/nas de siempre. Mientras los niños nos distraíamos como bien podíamos afuera del bar, los adultos se reunían, tomaban algo, y bueno, hablaban de las mismas putas cosas de las que habla todo el mundo hoy en día 20/30/40 años después.

Gente rockera, y eso yo lo deducía de pequeño por algunos detalles. Las camisetas por ejemplo, que sumadas a los jeans con descosidos por todas partes, me servían de pista para conocer sus gustos musicales: Barón Rojo, Muro, Extremoduro, OBUS, Platero y tú, Barricada, ÑU (los Blind Guardian españoles), Reincidentes, Los Suaves, Leño, La Polla, Ska-P, Gabinete Caligari, Guns & Roses, AC/DC, Revolver, The Doors, The Who… El lector actual, quizá se percate de una mezcla de géneros algo incoherente, sí, cierto, pero la gente de la que hablo pertenece a una época que, a diferencia de la actual, carecía de la obsesión por el etiquetado, las reglas y la categorización de todo lo que salía por la radio (el internet de antes). ¿Tenía guitarras y parecían malotes? Rock, y punto. Todos se autodenominaban rockeros, igual alguno se sentía punki o jebi, pero no lo decía muy en alto. La actitud era determinante, y de hecho otra pista era esa, da igual en qué derivara la conversación entre los adultos, todas las noches, siempre surgía la oportunidad para declarar sus intenciones: “Nosotros somos rockeros de verdad”, “Los jóvenes de ahora no son rockeros ni nada”, “Yo rockero hasta que me muera, y a la mierda el rey y la puta iglesia”. Esto último también era muy típico de ellos, criticar con jolgorio a los reyes y a la religión. Tampoco desaprovechaban la oportunidad para dejar bien claro que uno era un ateo puro, aunque no viniera mucho a cuento. El tema de la política no lo tocaban mucho porque podía animar a un par de ellos, uno afiliado a Izquierda Unida, el otro apodado “El Comunista”, a aburrirles con sus teorías y sus sermones sobre el obrero, las clases y las medidas prometedoras que nunca se pondrán en práctica.

Otro aspecto en el que me fijaba yo para denominarlos viejos rockeros era lo que tenían en su cabeza, y no me refiero ni mucho menos a sus ideologías: sus melenas. No penséis en las acicaladas y frondosas cabelleras de los frikis de salón del manga de hoy, para eso en primer lugar se debe de tener pelo. En el caso de mis viejos conocidos la melena era algo simbólico. A todos podías señalarlos y llamarlos calvos, pero como sus calvicies se podían clasificar como “parciales” o “relativas”, ellos no desistían ni se rendían ante lo inevitable: ellos dejaban crecer a los cuatro pelos sanos que todavía les quedaran. El resultado era cómico, pensándolo ahora, pero de pequeño uno los veía y se visión se tornaba siniestra y lúgubre, como de bruja de dibujo animado o de fregona que lleva muchos años limpiando suelos. Ya que estoy con el aspecto físico, sus panzas también les identificaban. Yo no los llamaría gordos, ya que muchos de ellos, al no tener estudios, se tuvieron que meter a la construcción, al transporte de mercancías pesadas, y demás tipos de trabajos meramente físicos, así que sus extremidades estaban bien formadas. Su dieta era variada y equilibrada, igual había algún amante de la verdura. Pero cuando entra en juego LA CERVEZA, y prácticamente sustituye al agua para hidratarse, alguien lo tiene que pagar, y el peso de las consecuencias recae en la barriga. Es muy irónico llamar botellín a algo que termina formando un barrigón.

No eran mala gente, cotilleaban poco y apenas decían nada malo a espaldas de nadie (igual las mujeres un poco cuando hablaban entre ellas), solían tomar el pelo a los críos que allí acabábamos arrastrados por nuestros padres, pero como todo adulto bonachón que se precie, con bromillas que provocan risas de complicidad y que se acabe hablando del tema de las nuevas generaciones, del cuando éramos críos nosotros, etc.

¿Qué ha pasado con el Rock & Roll y con sus gentes? Qué más da, cada uno tendrá sus teorías con las que rellenar párrafos en el artículo aniversario de la Rock Magazine de turno. Yo me quedo con la mía, la más absurda: El Rock se lo quedaron los perroflautas con su pose y sus pintas (como cantaría Miguel Ríos “A todos los nietos del rock: ¡PE-RRO-FLAUTAS!”) y el Roll lo robaron los frikis con sus juegos de mesa y su fantasía épica.

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*Ya, ya lo sé.

sábado, 3 de julio de 2010

Cinema Inferno

Siete versiones infernales, cuales círculos dantescos.

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Báter Royale

En una isla secreta propiedad del gobierno sueltan a 42 alumnos problemáticos, con 42 armas... y una sola letrina en toda la isla. En lugar de collarines, les ponen pañales explosivos. ¿Quién tendrá el privilegio de ir al baño?

Se exhibirá en 3-D: Deglución, Digestión y Diarrea.

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Z-Men

En un futuro muy próximo saldrá a la luz que seres extraordinarios viven entre nosotros: Los zombis mutantes. Fuera de la mirada intolerante de la sociedad han pasado desapercibidos por ocultar sus poderes lo mejor que podían. Los programas de antena 3 para entender a los adolescentes dirigidos a los padres de hoy ayudan a camuflarlos, ya que las imágenes de botellones y pubs a las 5 de la mañana (caminar errático, supura de fluidos, verborrea ininteligible, mal color de piel) han conseguido que se piense que los jóvenes zombis mutantes parezcan integrados perfectamente pese a la manifestación espontánea de sus poderes innatos. Pero el profesor RuedaZ (que es el típico zombi que deambula por carreteras autonómicas al que atropellan una y mil veces) ha montado una academia para que los zombis mutantes se puedan expresar libremente (es una forma de hablar, ya que nadie censura sus “ooooooaaaaaaaeeehh” “uuuuuuuuuu” y “cereeeeebroooooooooo”). A él se le unirá Uñero, cuyo poder mutante son afiladas cutículas amarillentas que salen de sus dedos y que utiliza como cuchillas. No cortan, pero dan un repeluco que espantan al tío más duro*.

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El cabo de la cultura

[Robert De Niro sentado en el escenario de un salón de teatro]

De Niro: Dime, pequeña: ¿Has leído la trilogía Sexus, Plexus, Nexus de Henry Miller?

Niñata: ¿Ese de qué va? ¿De coches?

De Niro: No. Lexus no. He dicho Plexus. Es una serie de libros que trata sobre las más profundas pasiones del autor durante su…

Niñata: Ah, para esas cosas ya tengo la saga Crepúsculo, que con esa prosa tan deliciosa me atrapa.

De Niro: Eso es una puta mierda.

Niñata: Tú a callar, Jean Claude Van Damme.

De Niro: Yo soy De Niro.

Niñata: Pues con ese peinado y esa cara de ladrillo que pones nadie lo diría.

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Trashporter

Un basurero, conductor profesional de camiones para la basura, es conocido en los círculos más sucios por sus grandes habilidades al volante de vehículos cargados de mierda. Siempre tiene una expresión agria en la cara, siempre con el ceño fruncido, según se dice por las cicatrices aún abiertas de un pasado traumático: antes trabajaba en una fábrica de reciclado, pero un error fatal (mezclar plástico con vidrio) tuvo como consecuencia que le robara el puesto un alcohólico del programa de rehabilitación de un banco. Aunque se rumorea que su mala cara es de estar oliendo siempre la mierda que transporta por las calles.

Durante un encargo que parecía fácil en un principio, se mete en un lío con los Mafiosos de Sanidad. Eso le pasa por descuidarse y faltar a una de sus reglas de oro de camionero de la basura: Nunca abras las bolsas en busca de objetos que te tienten a pensar “qué desperdicio si está casi nuevo, todavía se puede usar”.

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Groovy Good SupaReal Optimistic Buddies

El nuevo film de animación de Pixar.

Un grupo de animales de lo más variopinto: un ornitorrinco (Ornito, el líder), una urraca (Shiny, la contraparte femenina, para que se medioentienda que hay rollito entre ella y el líder), un murciélago (llamado Muciégalo, el bromista del grupo), una tortuga (Tórtimer, el fumao) y un PaPagayo (Federico, el sarcástico aguafiestas). Son los perdedores del mundo animal, nadie los quiere. Pero se embarcarán en una aventura de proporciones irrelevantes (ya que seguro que acaba bien) donde aprenderán que las apariencias no lo son todo, que los sueños se cumplen, que la subida del IVA no va con malas intenciones, que comer sano es recomendable… El valor, la amistad, el amor, y otros principios tan propios de la ficción se dan lugar en esta ENTRAÑABLE historia. Alabada por todo quisqui, hasta el sector bloggero amargado la ensalza con regocijo.

Recomendada para todas las edades (en algún momento de la película Murciégalo hace el baile de Pulp Fiction, jajajaja, guiño guiño).

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American Poo

Una nueva comedia americana aterriza en las salas.

Un grupo de colegas de toda la puta vida, deciden desmadrarse y realizar su sueño más húmedo: montar la fiesta más desmadrada de todos los desmadramientos desmadrados. Exnovias por todas partes, borracheras, drogas blandas que son lo más cool, sexo chusco, desmadres, deportivos, un negro, desmadre total.

¡Un Desmadre! Nadie sabrá quién se traga más mierda, si los protas, o el espectador.

El colectivo mongol subnormal que ha ido a verla, opina: “Esta peli es un oemegé, hay escenas que bufff son un facepalm triple, como la del bukkake en el monumento al World Trade Center, que es un LOL, y el cameo que hace Rick Astley haciendo el Triforce mal… En definitiva: ¡EPIC WIN!”

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Seven Up

Otro film de animación.

A un abuelete se le muere su mujer, que estaba muy mayor, y para combatir la depresión que le provoca tal suceso se da a la bebida: concretamente refrescos gaseosos. Se toma tantos, que los químicos que provocan las burbujas acaban por afectarle el cerebro y se forma en su mente un alter ego mental malvado: Fido Dido. Esta cruel manifestación se dedica a cometer crímenes recreando los 7 pecados capitales viajando en globo, y luego sale un perro que habla, le corta la cabeza y la guarda en una caja de cartón… Bueno, creo que he ido demasiado lejos con esta mezcla de coña y referencias.

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The End**

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*Una cosa: Si lo de las garras de Lobezno es producto de la ciencia (el Gilettium ese que le inyectan), lo de su rollo de “el hombre, como el Oso: cuanto más peludo, más hermoso” ¿cómo se explica? ¡Si no tiene nada de gen licantrópico en sus venas! La única explicación que queda para el pelo en pecho, esas patillas panorámicas y el fijador en el pelo, es que sea miembro de Juventudes Populares.

** Un amigo mío, de niño, al leer ese mensaje al pasarse un juego de la Master System, decía: “Eso se lee así: Tende”.