martes, 31 de agosto de 2010

El repaso preescolar

Se acabó el verano y las consecuentes vacaciones de los niños del mundo libre (paradoja educacional).

Para que los niños entren al trapo del nuevo curso con nivel deben hacer un repaso urgente de sus notas y cuadernos, pues no deja lugar a dudas que no han tocado un libro desde el primer sol estival. Lo más cercano a un papel que ha entrado en su campo visual han sido los árboles sin procesar del pantano de los Belgas. Y si alguien dice lo contrario, es mentira cochina-sucia-sidosa sobre todo en boca de los padres que presumen de los logros académicos de sus hijos a todas hora: "Mi hijo está en tercer año de violonchelo". ¡Vamos no me jodas, cómprale un banjo de juguete, déjale vivir, y si te aburres suscríbete al cleccionable "Reclamos para aves" de Planeta de Agrostini (!¿O_o?!).

He aquí mi repaso de bloggero trasnochado:

-Me he abierto un microtwitter (ahí a la derecha está) para meter minicoñas y pensamientos aleatorios para así no meterlos con calzador en las entradas que quí publico. Cosa que probablemente siga practicando, irremediablemente. Como diría Abe el Modukon: "Follow me!"

-Me he abierto un Formspring para que cualquiera me pregunte cualquier cosa abiertamente. Yo responderé de forma justa y equitativa: poniendo cualquier cosa. No me preguntéis sobre Loom o Grim Fandango.

-Ando ocupado redactando artículos para esta web: www.viruete.com. Bajo el mismo seudónimo que uso aquí, allí me podréis encontrar. De haber sabido que acabaría publicado en un sitio de tal prestigio, me habría puesto otro nick, que con este parezco un narutarado de esos que se dedican a discutir en foros con posts de mil y un palabros sobre las coherencias en la escala de poder de un manga en el cual la mayor incoherencia de base es que los ninjas no van encapuchados ni tienen una cinta en la cabeza en la que ponga "Ninja". Tengan o no tengan novia esos indviduos, la etiqueta de patéticos no se la quita ni la RAE.

-Podcast de Digimon próximamente. Preparaos porque va a ser muy curioso, nada de perspectiva de fan otaku flipado.

No olvidéis repasar vuestros cuadernos Nicho.(sic)

domingo, 22 de agosto de 2010

The Expendables - El videojuego

Lo que a continuación se presenta no es original. O al menos así lo espero yo. He comprobado los webcómics habituales que frecuento y entre que el de VGcats publica de higos a brevas chumbas, el de Ctrl+Alt+Del está con sus alardes de autor de tebeos profesional, el de SNAFU pasa también... pues me extraña mucho que este tipo de chorrada no se haya hecho:

El mejor juego de la historia... sólo existe en photoshop

Pensad en un juego de acción mastuerzo, ochentero, con los personajes de arriba. Sólo el concepto ya es multiorgásmico. La historia del videojuego ha dado grandes héroes de acción con sus correspondientes carismas de película acción mítica. He querido rescatarlos en ese engendro photoshopil, pues de un tiempo a esta parte los protagonistas de los juegos de acción no pasaban de ser unos sosos rapados sin personalidad (unos Jason Statham de la vida).

Os invito a reflexionar sobre sustituir a alguno de los que ofrezco, o a añadir más si hace falta. Pero mientras me justifico con los míos, en plan making of.

Personajes que no pueden faltar: Duke, Serious Sam, Caleb y el Grunt.

Los Duke Nukem son pura caspa. Duke es el Ford Farlaine de los videojuegos. Su puesto aquí es indiscutible.

Los Serious Sam pueden pecar de repetitivos y las fases son infiernos de pasillos. Pero las frases chorra que va soltando, las armas (el cañonaco y la "bomba seria" ¡por dios!), los enemigos kamikazes descabezados... es algo único.

Caleb, de los dos Blood, está olvidado injustamente. Sólo se acuerdan de él en los foros cuando hay algún post tipo "citas legendarias de los videjuegos...". Porque el tío soltaba una innumerable sarta de gilipolleces mientras se cargaba a demonios, que tela. Característica indispensable del paradigma de héroe de acción.

El Grunt de la saga Quake se gana mi cariño por todo lo que Quake supuso. Esos gritos y gorgojos de dolor en las partidas online no se olvidan. El número de frags caídos bajo la railgun o el rocket launcher, las granadas que provocan risotadas de madrugada los fines de semana, los piques de 15 minutos interminables... Grunt es mucho Grunt.

Personajes dudosos: Vercetti, Freeman y Payne

La saga GTA tiene sus más y sus menos para mí, con mucho márgen de distancia entre ellos. A veces me parece magistral, y otras un puto coñazo insufrible. El venazo peliculero hollywoodiense no se disimula en los juegos. Escogí a Vercetti por el encanto ochentero del Vice City. Pero el problema es aquél: demasiado peliculero, pero en plan film serio y con pretensiones. San Andreas daría para una peli de Spike Lee, y el del 3 no hablaba.

Y para personajes silenciosos ya está Gordon Freeman. Su presencia física impone más de lo nerd que pueda parecer. Él y su palanca son un icono indisoluble. Igual es demasiado seriote para este proyecto.

Los Max Payne son unos putos juegazos, pero igual aquí no pega Max por lo traumático y lo serio de la saga. Son psicothrillers si me apuras mucho.

Personajes que quitaría, que están de relleno en la imagen: 47 y Jim

He jugado poco a los Hitman y la imagen de 47 me recuerda a un James Bond trasnochado darker and edgier. Un cliché revenío. Y paso de promover el rollo de calvitos con cara de enfado.

Earthworm Jim. Lo puse porque usa una pistola de rayos e igual aportaría el puntito cachondo al asunto.

Personajes en los que pensé meter pero que al final no...

El prota/Los protas de los Painkiller. La masacre y la aniquilación de esos juegos es por demás. Pero entre tanta casquería, armas rebuscadas, hordas de enemigos que han hecho el cursillo Gauntlet intensivo, los protas no destacan. Para este juego pillaría las armas ingeniosas (lo más memorable del juego), las cartas con poderes las dejaría aparte.

El prota de los dos The Suffering. El rollo ultragore y los sustillos trompetilla lo situan en una liga aparte, por muchos tiros que se peguen. Y esas patillas que se gasta el colega, con su tupé, buffffff.....

Ya que meto un personaje chorra cartoon, ¿por qué no meter a Conker, la ardillita transgresora? Porque el Bad Fur Day Live de xbox me decepcionó muchísimo. Ni una carcajadas, ni una sonrisa. Soso. Las referencias están metidas a saco, con un calzador marca "Chorris Movies". Para eso meto a aquel conejo verde que iba a lo Rambo, de un juego retro de cuyo nombre no consigo acordarme. O al plantel de Fur Fighters, que se merecerían una peli aparte.

El Jefe Maestro tiene un carisma diferente al de estos tipos. Mola mucho sin frases burras memorables. A veces pienso que está sobrevaloradísimo, pero es que encaja también en el universo Halo...

Marcus Phoenix es un imbécil. Palabrotas sabemos decir todos. Paso de él. Los vigoréxicos reales ya dan grima por sí mismos. A los de Gears of Wars les ha dado una reacción alérgica o algo, qué asco dan.

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¿Alguien se anima a imaginarse un Mercenarios con personajes equivalentes a Sly y compañía en la scene videojueguil?

sábado, 21 de agosto de 2010

The Execrables


Muy raro sería que no encontráseis este tipo de parodia en la web. Y mejor hecha claro está, pero viendo que el poster original tambien es un cortapega de personajes regularmente recortados pues no me voy a poner sibarita.

Como a Richard Harrison no le pedían permiso para meterle en las películas de ninjas, yo hago lo mismo y meto su nombre :P

sábado, 14 de agosto de 2010

Cosas (12)... del Final Fantasy VII

En 2012, este cae encima de mi casa fijo

Cuando el hype nos alcance…

Es el único remake que piden los jugadores…

El Príncipe de Persia estaba muy bien como estaba con más agujeros que un queso gruyer, con su atuendo de terrorista de la intifada, y no con esas pintas de rockero alternativo de ahora. Las nuevas rastas pelirrojas del héroe de acción genérico de Bionic Commando dan pena. Los personajes que más venden son los que van del rollo oscuro y medio maligno, Kid Icarus, un angelito con toga, no pinta nada entre los semi-demonios estetas de la movida videojueguil y los marines calvilampiños. Las entregas de videojuegos rpg que no llegaron a occidente ya están desfasadas gracias a los emuladores.

¡Basta ya de remakes innecesarios! ¡Que saquen ya un FF VII remasterizado y murámonos todos de vergüenza con los cambios! Igual hasta a los muy cabrones les da por sacar antes un remake o proto-secuela del VIII y traer de vuelta de la cripta de los personajes anti-carisma a todo el plantel de memos que tenía. ¡Regaladle a Squall un ítem llamado “libro de autoayuda firmado por Paulo Coelho” y ya no hará falta pasarse el juego!

Cuando el hype nos alcance…

Me imagino que cuando por fín decidan a sacarlo, surgirá el caos y la destrucción por todas partes, suicidios kamikaze frente a los edificios de SquareEnix (pero no del tipo bomba, que dejaría las calles sucias y eso sería un deshonor para el suicida japo en cuestión. Más bien sería llegar, gritar una blasfemia a los ejecutivos y seguidamente tragarse un bote de somníferos del tirón), guerras en posts oficiales para despotricar en los foros, y al creador original de la saga dándose de cabezazos por todas las puertas buscando financiación para sus rpgs sin magia que ahora se dedica a hacer (juegos para hacer que el jugador “se emocione y llore”… macho, di que quieres vender juegos para tías y ya está).

El colapso psicológico que provocará el remake de Final Fantasy VII en jugones por todo el globo será tal que por fin se debatirá en serio el peligro que suponen los videojuegos en los programas de debate mañaneros. Hasta ahora dedicaban un programa al año a tal fin, porque no tenían nada de qué hablar (igual que el tradicional reportaje “Hace calor y se puede freir un huevo en la calle, mirad y flipad”), y los rastreadores de sensacionalismo también tienen que comer.

Cuando el hype nos alcance…

Pero yo no me preocupo, pues sé que mi colapso ya lo tengo de antes del “Fainal”. Concluyo esto tras elaborar la siguiente lista de Cosas que se me ocurrían/que interpretaba/que me inventaba del FF VII cuando lo jugué por primera vez hace ya muchos años:

- Como era muy joven, apenas un chaval que no llegaría a los 10 años, (esta excusa tiene validez para todos los guiones de esta entrada) mi entusiasmo iban dirigidos a obras de otra índole, y al ver que el personaje que manejas tenía el pelo rubio y de punta, le bauticé como “Son Goku”.

- Llegué a preguntarme, y aún todavía me pregunto qué cojones estaba mirando Aeris al principio de la intro del juego, la cosa esa verde que… rezumaba. Lo más lógico para cualquier otra persona que curre en las calles, sería sentarse a descansar en la parada del bus a fumarse un cigarro, o reunirse en corrillo a charlar con otras compañeras que hagan la calle, como ella.

- Otra cosa de la intro: ¿A qué venían esas secuencias del espacio y las estrellas dando vueltas? Menudo mareo, casi quito el juego de lo aburrido y estúpido que parecía. Intentar encontrarle un sentido metafórico o simbólico, como eso de que la madre de Sefirot es extraterrestre, me parece absurdo. Pero de absurdez sin gracia (como Pani Poni Dash, Serial Experiments Lain, Puni Puni Poemi, o las gracias insertadas de El Show de Cleveland)

- Más de la intro: Gracias a ese plano aéreo de la ciudad de Midgar, y a su diseño, siempre me pareció la ciudad con forma de pizza.

- A Barret lo llamé “M.A.”… No hace falta que diga más.

- Los soldados que iban uniformados de rojo me producían una impresión extraña: Tienen trajes rojos, como guardapolvos, y esos cascos parece que llevan una peluca incorporada. Me parecían todos femeninos.

- Me liaba mucho aquello de que una organización militar de soldados se llamase “SOLDADO”. Es como lo de Forrest Gump y “es tonto el que hace tonterías”. Es como una cadena de supermercados que se llamara “CAJERO”. Es como si un cantautor perteneciera a una organización llamada “LADRÓN” (los chistes de la sgae ya no hacen gracia, pero es que no lo he podido evitar).

- Las casas y los chabolos de los suburbios, y de los barrios bajos que se visitan en Midgar me molaban más que cualquier otra casa del juego: las veía muy acogedoras.

- Nunca tuve muy claro el sexo de Jesse, el muñeco miembro de Avalancha (¿no hay un subgrupo de metal español llamado así?) junto a Wedge y creo que había otro. Pero esto es aplicable a cualquier personaje del juego. Años más tarde aprendí la expresión “Estética superdeformed”. Términos contradictorios, sin duda.

- Cuando te encuentras a Tifa en su bar, hay un flashback en el que se ve a Son Gok… a Cloud y a ella charlando de noche encima de un pozo. Siempre deseé con toda mi alma que se cayera al fondo.

- Más de Tifa: ¿En qué cabeza humana o pseudo-humanoide cabe la idea de irse de viaje con unos terroristas guerrilleros teniendo tu propio bar? Lo más jodido no es que deje el bar a cargo de la hija de M….Barret, que tiene delito, sino que deja atrás su tasca en la que tiene…. ¡¡¡¡Su propia máquina de Pinball!!!!

- A Tifa la bauticé como “Tifus”, y en otra partida poco tiempo después, “Tifoidea”. Vale, confieso que esto no lo hice la primera vez que jugué cuando era pequeño, pero quiero dejar claro la repulsa que me produce este personaje. Sé que no es una postura muy original, pero qué le voy a hacer, es la verdad. Lo que más asco me daba era su pelo, que me parecía una cola de pez.

- Entre las numerosas leyendas urbanas que circulan por ahí para resucitar a Luke el hijo de Darth Vader que resulta que al final el fantasma es él y piensa que está vivo en un pueblo que está aislado del mundo y que vive según los principios rurales coloniales, en el que un día descubre que James Bond o va mucho a la cirugía estética o que es un nick muy popular en el servicio secreto británico y que Indiana Jones acaba teniendo un hijo… a ver, a ver, que me desvío: que sirva esta alegoría de spoilers argumentales que las nuevas generaciones inevitablemente no podrán evitar, para no tener que decir quién muere en este juego. Es ya tan redundante que ni me apetece ponerlo. En fin, que en una de esas guías milagrosas, se decía que había que tratar mal a Tifus. A mí no me hizo falta leer eso para ponerlo en práctica.

- Me hacía mucha ilusión pasear por las otras porciones de pizz… a los otros sectores de Midgar durante la primera parte del juego. Luego la consecuente desilusión: apenas visitas 3 de todos los que hay.

- Los Turcos, qué carismática organización de tipos chungos trajeados. Muérete de envidia, Barney Stinkson. Creo que ese fue el inicio de mi interés por todas las organizaciones elitistas de miembros selectos con privilegio de uniforme molón (mi nick AkaTsuko no viene precisamente por mi interés en Naruto, cuya historia me la pela bastante): El señor rosa y compañía (Reservoir dogs), FOX HOUND (Metal Gear Solid, los de los otros juegos son unos payasos), Akatsuki, los deva (Digimon Tamers), los semielfos jerarcas (Tales of Symphonya), el Hunters Guild (Tales of Vesperia), las divisiones de cazadores de pelo (Bobobo), la organización XIII (aunque no he jugado a los Kingdom Hearts, me mola el diseño. Igual luego son unos maricas), los almirantes del Skies of Arcadia, los piratas legendarios de One Piece prometían pero la dejé por larga… Y más que no recuerdo. En resumen, bandas de inadaptados sociales frikis misteriosos que van a apareciendo de uno en uno.

- La parte de travestirte para ir a la mansión del proxeneta como que no la llegué a entender del todo. Recomiendo rejugarlo con una guía a mano que explique cómo entrar al prostíbulo de la abeja y que Cloud salga elegido por el gordo baboso aquél (eso sí, sería un chaval inocente e ignorante, pero no me faltaban años para sacarle el parecido con Jesús Gil).

- A Red XIII lo llamé “Leóncio” (dios, qué puta vergüenza…). Yo esperaba ver a los otros 12 “Reds”, pero no aparecieron.

- Salimos de Midgar… Supongo que recordaréis a la serpiente gigante al sur del continente, que tenías que esquivar gracias a un chocobo. El bicho aquél me dio más miedo que cualquier otro monstruo en todo el juego. Y los chocobos me parecieron una tontuna. Por cierto, ¿cómo es posible que pases por el pantano, veas cómo te persigue la serpiente, y al llegar antes de la cueva de las montañas se vea cómo Sefirot ha empalado a la serpiente en ese intervalo tan corto de tiempo? En el juego sólo se habla de una única serpiente…

- Yo pertenecía, y en la actualidad todavía sigue sucediendo así, a una familia “muy humilde”, así que en mi infancia nunca he ido de vacaciones a ninguna parte, de esas en las que vas a la playa o a un parque de atracciones (típicas vacaciones de familia mileurista). Así que el número de horas que dediqué al Gold Saucer tienen su explicación por mis orígenes. Creo que en la tarjeta de memoria todavía tengo una partida que dediqué por completo a enredar en el Gold Saucer, mientras que en otra avanzaba en la historia. Es como el jardín Seed del FF VIII. Las ideas más atractivas son las más ignoradas: hacer el chorra en un parque temático, tener una vida de estudiante en una academia tan molona (esto ya lo decían en Katteni Kaizo).

- Entre Midgar, el Gold Saucer, el puerto del cañonaco y su desfile, el flashback de Nibelheim, Cid, y la muerte final, el primer CD es mi favorito. En el segundo sólo hay desvaríos mentales, y en el tercero no ocurre nada reseñable.

- La primera partida que completé, la hice sin Yuffie (alias “Ninja”) ni Vincent (alias “Vicente”……….. tenía un tío que se llamaba así que me caía bien…). La primera no me la encontré, y al otro no lo conseguí porque la mansión de Nibelheim me daba mucho miedo.

- A mí ese “pedazo de aeronave llamada Viento Fuerte* me parecía un fruto seco volador gigante.

*Ahora que caigo la nave tiene un nombre que puede dar a confusión, y por lo tanto aquí hay un chiste escatológico no intencionado.

- La cinemática con la muerte de “Dumbledore” (un poco dumb sí que era la muchacha) es muy videoclipera, el piano suena al compás de los botes del bolindre blanco cayendo por las escaleras.

- ¡Las materias! Bolitas de colorines que te daban poderes. Es un sistema que siempre me gustó.

- Creo que fue jugando a este juego cuando por vez primera detecté el comportamiento imbécil de muchos adultos cuando hablan con niños pequeños. Mientras jugaba, un pariente mío que me veía, hizo el siguiente comentario cuando hice la invocación de Shiva: “¡Qué tía más buena esa!, ¿eeeeh Tsuko?” y yo pensando “Qué imbécil, a qué ostias viene ese comentario subnormal…”.

- El diseño de los tres monstruos finales, Jénova final, estatua verde de Sefirots, y el ángel mutilado, me sobrepasaban intelectualmente. Yo me dije a mí mismo: “¿Qué es todo esto? Deben de ser mutantes”

- Cloud va mejor vestido en sus flashbacks de niño que con su traje principal.

- En la casa de BuTifarra, en Nibelheim, me hacía ilusión tocar en el piano la melodía de la serie de Willy Fog y la vuelta al mundo en 80 días. Sol – Sol – Sol – La –Sol –La –Si –Do, etc.

- En el Cañón Cosmo, Red XIII pasa de ser un personaje tipo “Sabio y temperamental filósofo” a ser un “niñato de shonen con relación gerontofílica y pasado traumático monoparental”. Menudo cambio psicológico más evidente.

- La paradoja de la cola de Fénix nunca me quitó el sueño. La forma en que Cid cometía violencia de género con su compañera de piso sí que lo hizo.

- Me enteraba tan poco del argumento en general que creía que Cait Sith era como los Mickey Mouse de Disneylandia y tenía un inmigrante dentro.

- Un colega mío usó nombres cachondos para sus personajes. No recuerdo muchos, la mayoría eran insultos, pero uno que recuerdo en especial era “Tio Sinku”.

- Si empezara una partida nueva en la actualidad utilizaría los siguientes nombres:

Cloud > Lord Haplo

Barret > Señor Nigro

Aeris > Hare Krishna

Tifa > Correveydila

Red XIII > Mykonos

Cid > Art Cordelay

Yuffie > Sinosuke

Vincent > Gallo

Cait Sith > Bob Sacamano

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Si has llegado hasta el final, te mereces un regalo. Yo tengo una copia original del FF VII (no te la voy a dar, qué te creías) y al final de las instrucciones viene el nombre de los traductores, incluidos los de la versión española: Gloria Broadbent, y Laura López. Yo sospecho que sólo lo tradujo esa Laura con un traductor automático primitivo marca Broadbent y el nombre inventado es una gracia para expresar que con la traducción se cubrieron de gloria (¡patapán pisch!) o que ya que lo hacía todo rápido y como saliese, trabajar con él era una gloria (¡patapán pisch II!).


sábado, 7 de agosto de 2010

Ese que dibuja bien

A lo largo de los años de mi periodo de formación, entiéndase la que comprende la educación escolar y posteriores, siempre me ha ido acompañando una figura tópica que quiero comentar: “El que dibujaba bien”. No sabría decir si es un tipo de persona (como el tradicional profesor de historia viejo y naftalino) o un rasgo particular que se colocaba por causas del azar sociológico (ej. Motes como “la guarra”, o “el chorizo”), pero el caso es que era un elemento fijo dentro del status quo de cada curso. Ni faltaba la persona que dibujaba bien, ni el homenaje anual al Quijote. Al pasar los años el sistema de las clases cambiaba, y lo mismo sucedía con las características del individuo, cómo se daban a conocer sus supuestas habilidades con el dibujo, el criterio que seguían los demás para reconocerlo, etc.

La primera etapa supone la educación primaria, de los 5 a los 11 años aprox, de primero a sexto de educación primaria obligatoria. [Información burocrática: En mi colegio se dividían las generaciones por su apellido, así pertenecía yo al grupo A, y el número de mis congéneres dio para 2 grupos más, B y C. En aquél periodo temporal de 6 años los alumnos que formábamos los grupos no cambiábamos, ni nos mezclaron con otros grupos como sí ocurre en años posteriores. Si hubo algún cambio fue por temas de traslado de la familia de algún alumno. Dejo esto claro porque según tengo entendido hoy en día los educadores más modernitos se llenan la boca con palabras como “diversidad”, “globalización”, “compañerismo” para mezclar a los alumnos cada dos por tres. Vamos, que se aburren y juegan a los experimentos psicológicos.] La asignatura de educación plástica es el caldo de cultivo para que brote el susodicho dibujante, ya que las órdenes que da el maestro no iban más allá de dibujar algún paisaje con algunos elementos, animales, juguetes, y en raras ocasiones se realizaban trabajos manuales, ya fuera por falta de presupuestos del colegio, por medidas para controlar mejor a los infantes, o a saber. El libraco de plástica, que se colocaba en sentido horizontal, tenía muchas hojas de actividades con su correspondiente par para experimentar, pero en mi caso se utilizaban para dibujar una y otra vez, tal y como dictaba “la seño” que tocara.

En fin, el que dibuja bien en esta etapa no llama tanto la atención como en posteriores: en esos años no pasa de ser un niño que tiene mejor pulso que los demás, mayor paciencia para no acabar saliéndose de los bordes al colorear y para añadir algún detalle que los demás pasan por alto. Los halagos los suele recibir por parte del profesor únicamente, que aprovecha la sutil habilidad del niño para tener algo que comentar a los correspondientes padres en alguna reunión con ellos. En estos casos salen a relucir los aires de ojeador deportivo del maestro, quizá en un vano intento de ser el descubridor de un gran genio, al modo de los profesores infelices de Descubriendo a Forrester o El indomable Will Hunting, o como aquellos ojeadores tan sospechosos de Campeones: Oliver y Benji (yo no me fiaba de ellos, espiando con prismáticos a los chavales, blegh). Es posible que años después, tras haber dado clases a un genio, cuando éste triunfe, el maestro se vea recompensado mediante alguna fugaz entrevista en Gente o en España enturecto: “Oh sí, era un niño muy tranquilo, yo le apoyé siempre, sabía que llegaría lejos”, henchido de una sobredosis de orgullo.

En los últimos años de esa etapa ya salen a relucir los comentarios de los compañeros alabando los dibujos del que dibuje bien. Pero todavía son pocos, lo más común es que salgan de boca de alguna niña. Antes es probable que no, pero en los últimos cursos me imagino al ídem practicando de vez en cuando por la tarde dibujando apoyado sobre el cristal de una mesa en el salón, mientras su madre ve la telenovela. Por cierto, si queréis saber si unos padres animan a su hijo para que practique el dibujo sólo hay que fijarse en la cajita de cariocas que lleve al cole: de 10 colores para abajo, poco interés en gastarse los cuartos.

Es en la ESO cuando realmente se descubre la pose de dibujante. En mi caso, todos los profesores de Plástica se entusiasmaban con los proyectos de manualidades, y se dedicaban a machacarnos con trabajos manuales bastante aburridos que para lo único que valían era, no para inculcar la idea de que la creatividad es importante ni fomentarla, sino para dejarnos claro que para realizar algo hay que desembolsar pasta en materiales que luego, si la creatividad no la tienes “de fábrica”, van a acabar en la basura (yo todavía tengo como unos 1500 Din A3 sin usar, de paquetes que tuve que comprar obligatoriamente). Así pues, parece que las oportunidades del dibujante de dar rienda suelta a su don se ven mermadas, pero nada más lejos de la realidad: las horas muertas de Ética, la tutoría semanal, las bajas por enfermedad de algún profesor o el embarazo de alguna profesora, las horas muertas (pero sacrosantas) de Religión, el profesor pardillo que va de enrollado y que da media hora de clase y el resto a invertirlo en cachondeo. En todas esas horas yo veía como se manifestaban los diferentes tipos que dibujaban bien que conocí.

La adolescencia es un fenómeno que sirve para acomplejar (en el buen y mal sentido de la palabra) a las personas, y se ve que ello también afecta al modus operandi del dibujante: sus dibujos y sus relaciones con los demás se hacen más complejos. Su técnica evoluciona: las sombras pasan de ser charcos negros en el suelo a convertirse en manchones raros deformes inclinados a los pies de sus personajes. Y eso es todo. No se puede hablar de más, ya que de los numerosos dibujos que me enseñaron estos proto-individuos no había nada más. Ni escenarios, ni acción, ni vehículos, ni edificios, ni fondo, ni contraste de iluminación, ni casi colores. No contaban historias ni situaciones emocionantes, eran simples muñecos posando de frente. Yo me imagino que se daban cuenta de que la peña flipaba únicamente con los detalles y el sombreado, así que pasaban rápidamente al siguiente personaje a dibujar en lugar de desperdiciar horas de esfuerzo en colorear y colocar a sus personajes en algún lugar. Me pongo un poco triste al pensar en todos esos personajes flotando en aquellos limbos blancos y vacíos, pero luego pienso en aquel espacio de Matrix que le daba a Neo un montón de divertidas armas de fuego y se me pasa.

Sobre los personajes que se llegan a dibujar, el 90% se resume en luchadores bárbaros con espadas y guerreros con tetas. Sí, he puesto eso en masculino a posta ya que no puedo faltar a la verdad: el pelo largo y dos circunferencias a la altura del sobaco no me sirven para identificar a una mujer. Las proporciones, las caras y el resto de la anatomía no se diferenciaba en los pretendidos sexos de sus héroes medievales (en serio, sólo dibujan gente con armas blancas). Si alguien tiene alguna duda sobre esto que se vaya a Deviant Art o a alguna página parecida para subir dibujos e ilustraciones. Elfos con arcos, mujeres con orejas de gato con enormes espadones, paladines de brillante armadura. Por desgracia, el photoshop proporciona efectos chulos, no ideas.

El 10% restante lo conforman peticiones por parte de los admiradores compañeros de clase: Aquellos que formaran parte de alguna tribu urbana pedían calcos de portadas de discos (los dragones de Rhapsody, las portadas de coña de algún grupo punk rockero, duendes y pollas ya sabéis de quién, etc) o lo propio con los zorrones que dibujan Luis Royo y Victoria Francés (seudónimos de una misma persona, ¡fijo!). Los dibujos por encargo servían para alimentar la vanidad y la soberbia, y para que la llama de la atención nunca se extinguiera.

No he querido mentar el tema de los otakus. Seguramente ya conozcáis alguna historia de algún flipado del manga dedicado a dibujar mil y un gokus, o en el caso de ser tía, Inuyashas, para decorar sus carpetas. Pero para mí no son merecedores del título honorifico de “el que dibuja bien”. Simples otakus, no hay más donde rascar y son un tema aparte. Mira que me gusta embadurnar mis posts de generalizaciones, pero a favor de los que dibujan bien tengo que decir que no todos son frikis de algo, ni mucho menos.

Quiero volver al tema del sombreado de músculos, objetos, ropajes, etc, ya que es un elemento clave para identificar al ínclito personaje protagonista de esta entrada. Hay un utensilio que es imprescindible para ser uno que dibuja bien. Es una herramienta que empuña cual Excalibur, y que al igual que la espada artúrica, también proviene del suelo: EL CARBONCILLO. Esos pedazos de piedra negruzcos son el prisma en el cual se sustenta la supuesta superioridad técnica de los que dibujan bien. Todos a los que conocí (en la ESO sí que se cambia de compañeros con frecuencia) tenían uno, y era realmente fascinante ver la cara de concentración de esos individuos cuando agarraban sus carboncillos y conferían sombras al azar a sus obras. Parecía que la labor requería del mismo esfuerzo que puede suponer transportar barras de plutonio. Vuelvo a repetir, aquí radica la clave. Los aduladores parten del sombreado por carboncillo para lamer el culo: “Ooooh, se ve tan real”, “Qué detallista eres”, “¡Qué bien dibujas tronco! ¿Me haces un Eddie de los Iron Maiden para ponerlo en la pared de mi habitación?”.

En la época del bachillerato, sólo llegué a conocer a uno. Una pena. Este tipo tenía ademanes de otaku, pero dibujaba personajes inventados. Tías. Tetas. Planos medios de bustos femeninos. Y ya. Eso sí, había evolucionado algo y sí que daba color a sus titis manga.

En los años universitarios la criba es más patente. El que vale para dibujar, vale, y se pira a hacer Bellas Artes a auto-enaltecerse, ya que allí hay dura competición y nadie reconoce el trabajo de nadie, salvo hipocresías y falsas modestia ocasionales que caen a poco como el granizo. Ah, y a currar un poco y a practicar las relaciones de figura-fondo con escenarios, que ya toca. Los profesores, debido a su naturaleza de fracasados y por el disgusto de ese triunfo que nunca llega, simplemente juzgan que hay que mejorar y punto. Los que no tienen el arte gráfico en vena pues se dedican a destacar en grupos más reducidos. Los universitarios van a lo suyo, y les importa una mierda lo que ocurra afuera de su grupo de salir los jueves, que suele ser el mismo para hacer trabajos en grupo en la carrera. Es una etapa de decadencia para la fama de los que dibujan bien. Sus oportunidades para hacerse notar son mínimas, y sus peticiones quedan reducidas a caricaturas y a hacer el típico “regalo hecho a mano” del amigo invisible.

He de confesar que alguna que otra vez yo casi llegué a ocupar el admirado puesto de tío que dibuja bien, pero no tenía iniciativa, ni motivación, ni ganas de practicar. Quedaba en segundo plano, los verdaderos individuos que dibujan bien siempre me hicieron sombra (claro, ellos tenían carboncillo, ¡pata-pán pisch!).

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Anexo: Quien quiera pensar que esta entrada es fruto de las semillas de la envidia que fueron germinando año tras año, está en su derecho de opinar así. Pero para quien quiera darme un voto de confianza aquí está la verdadera causa: La interfaz de Deviant Art me pone de mala ostia. Mira que habrá miles de diseñadores y programadores dignos por ahí sueltos, que levantas un diodo y te salen 20, y mira que la página es archi-famosa, pero hay que joderse que diseño y estructura más penosos e incómodos. Su interfaz es la mierda culera más horrenda que he visto en mi vida, y lo digo yo, que sé de la existencia de votamicuerpo, sexyono, Vandal, y he visitado páginas de descarga directa en ruso.