domingo, 28 de noviembre de 2010

Advertrashing - Pa-páh

(ACTUALIZACIÓN de finales de enero de 2011: Han vuelto a reponer el anuncio hace poco, pero... ¡redoblado! El youtube que aquí podéis encontrar contiene el spot con el doblaje original tan chachipiruli como él sólo)

Estamos de enhorabuena. El momento que todos los fans del advertrashing estábamos esperando impacientes:

El advenimiento del sucesor de "Esh una Fieshhhhhta"

No ha sido tarea sencilla, pues el anuncio de Ausonia ha alcanzado un culto y status de spot publicitario evocador de sensaciones shadenfraude legendario. Un cóctel de ingredientes tales como un adolescente Loser, acné, pelo grasiento, una madre enrollada y totalmente surrealisa, labios mutantes, y un argumento fuera de secuencia más triste que la vida del protagonista de The Cooler: Una chica que le mola le invita a una fiesta, pero justo la tarde previa al evento le colocan al desgraciado, en plena etapa de despertar sexual para más inri, el aparato dental más cantoso de toda la historia de la odontología. El colmo no acaba aquí: Para un anuncio de compresas en el que por fin sale un tío, colocan a un personaje que no es más patético porque no lo permite la ONU.

Pero el momento ha llegado, de hecho la temporada publicitaria se ha crecido en cuanto a anuncios trash:

-Los clones malos de Bisbal con la Botequilla
-La canción repelente de la Bella Easo, Mag-da-le-nas, como las de antes, sin colorantes ni conservantes. Spot que por cierto encierra una paradoja más que evidente: tras la canción se anuncian unas nuevas "magdalenas artesanas" elaboradas al método tradicional, diferentes al resto de la gama de dulces. Pero si, como reza la canción, todas las magdalenas son "como las de antes", ¿cómo es posible que las "artesanas" sean nuevas? ¿Cuánto hay de verdad en el esos versos y cuánto de mentira?
-Milfs enseñando cacho, como en el ya comentado en este blog, anuncio de Oreo.
-Otra canción: la del queso Milner, con ese cantautor espontáneo y su apestosa guitarra española. A ese no lo querrían ni en el metro.

¿Se acabaron ya las coñas con las amas de casa petardas del futuro que traen detergente? Los guionistas de ls programas de humor parece que no ven otros anuncios... Tengo muchas ganas de una oleada de anuncios ridículos que nos motiven a querer cambiar de canal porque no queremos que nos vean viendo esas cosas, una época dorada en la que los publicistas rompan con las normas aprendidas en la facultad y se proclamen sectarios del dadaísmo publicitario. Nos brindarían spots de un calibre de vergüenza ajena infinita y más allá.

Ha tenido que ser Kinder la empresa que da el pistoletazo de salida a esta hipotética etapa de sordidez:



En esta ocasión no nos encontramos con la familia neoburguesa de alto poder adquisitivo de siempre (esos que viven en casas donde no se alcanza el techo ni subido en un taburete), sino que el anuncio nos muestra una figura que espero que se convierta en tópico recurrente en anuncios venideros: El Padre Moderno (Pater Modernus). Ataviado con su traje Office, sus gafas de pasta y su anillo de oro de compromiso matrimonial (no olvidemos el conservadurismo del pais del que procede Kinder), este Pater Modernus que sabe cuál es su lugar en la guerra de sexos, y sale del trabajo de forma sospechosa para ir a recoger a su hijo al colegio. De los tres segundos de escena en la que se escaquea del curro, os animo a que cada lector saque sus propias teorías de lo que se interpreta por cada detalle: la cara y gestos de hacerse el loco del tipo, la indignación del compañero que se queda todavía en su puesto y la mirada que le echa al otro mientras se va tan fresco...

Llegado a la salida de la escuela, Pater Modernus decide dar una gran sorpresa a su hijo montando un numerito de comedia de cine mudo: se oculta tras un periódico y camuflado entre las Mater Modernus, pretende hacer aparición ante los ojos de su hijo con un porte relajado, para demostrarle que la situación está controlada, que no se preocupe: papi está aquí y no hay nada que temer.

El hijo. Llegamos al hijo. Como dicta su naturaleza, el chico sale escopeteado del colegio, huyendo despavorido de los sucesos acontecidos puertas adentro del centro escolar, seas cuales fueren estos. La pausa dramática que realiza en busca de su padre entre la multitud es emocionante y efectiva. Si eso no es de Oscar, que a mí no me cojan para jurado de la Academia. El remate lo consigue con una sola palabra, que grita a pleno pulmón, levantando los brazos embargado por la alegría: "¡Papá!". "¡PAPÁh!". "¡¡¡PA-PHÁH!!!". La reacción más natural de cualquier espectador es que, después de eso, espere que el chico recite las siguientes palabras: "llévame al sirco". (De hecho ya hay quien se ha puesto manos a la obra: Video).

Cuantas más veces reproduzco el video, más emocionado me quedo. ¿Habéis visto cómo corre, no, cómo trota el mocoso con los brazos alzados hacia su querido Pater? ¿Y cuando Modernus lo levanta en volandas de esa forma tan teatral? Ni siquiera los mineros chilenos se entusiasmaron tanto cuando los rescataron de la cueva (aunque claro, a ninguno de ellos les esperaba un huevo Kinder a la salida precisamente).

A continuación el padre le da a su hijo un huevo, pero no de cualquier manera, sino con un supuesto truco de magia para sorprenderle. Todo esto conforma una síntesis alegórica entre la letra de la deliciosa(¡ja!) canción de fondo, el concepto de huevo sorpresa, los descubrimientos de la vida... Material de tesis publicitaria (una muy corta, pero muy intensa).

La cosa no acaba aqui. Fijaos en el plano del niño y su linea "¡Papárgh!". ¿Qué hace ahí ese niño negro sonriendo? Él sabe algo del huevo de Pater Modernus. De hecho, antes, al salir de la escuela ese niño negro va arrastrando del brazo al hijo de Modernus. Está en el ajo. La sonrisa le delata.

Tal vez todo este asunto sea más profundo de lo que cabría pensar, y se pueden sacar más lecturas. El mensaje centrado en las Sorpresas puede interpretarse como la ídem que supuso el embarazo del niño en el seno familiar de la pareja Modernus. Tal vez el truco de magia sacando en huevo no es tal, sino que el Pater está explicando a su hijo su origen prenatal: Su INCEPTION (¡¡¡¡¡!!!!)

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Gracias a Rincón del publicista por hacerse eco de este suceso histórico y a su canal de videos donde por fín pude localizar el spot (llevaba un mes o más buscándolo todas las tardes). Para comentar seriamente, mejor allí. Para la libertad de expresión, ya sabéis, aquí.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Series de comentarios

Quisiera hacer un breve comentario dirigido a todos aquellos consumidores insaciables de series de televisión. En concreto, me refiero a las series del tipo... ehm... "de personas"*... actores reales** esos que... ¡Joder! ¿Cómo cojones se dice? ¡Las series esas que tienen seres humanos zascandileando por ahí hombre! ¡Bichos humanos con volumen corpóreo, fluidos, globos oculares blanditos, plausibilidad material...! ¡Ya sabéis!

Me siento rodeado de fanáticos de este tipo de series, el boom es evidente: decenas de series de investigación cuyos títulos son letras aleatorias formando acrónimos, historias sobre gente con oficio (doctores, abogados, ladrones de oficinas), historias sobre Historia (¡Periferia peninsular erótica para toda la familia!), cosas de frikis, sitcoms con gracia, sin gracia, misterios autoconclsivos, producciones españolas copiando Descaradamente (¡plagio mayúsculo pal pueblo!)... Yo creo que nadie se puede quejar de inventario, la pequeña pantalla se ha convertido en una Botica muy digna donde no falta nada para nadie. Vamos, que para cada persona en el (primer) mundo, existe un [POST OFICIAL] para berrear todo lo que quiera sobre sus act(-)orzuelos por los que chorrean los orificios***.

Yo estoy un poco fuera de todo eso. Si trabajara en un edificio de despachos, cuando llegara la hora de no trabajar y charlar sobre actualidad**** me quedaría mutis. Quiero dejar bien claro que no es por ir a contracorriente*_*, es por pura pereza, no hay nada más corriente al ser humano que la pereza ¿verdad?

No es de extrañar, pues nada más echar un vistazo a la ficha en Imdb de alguna serie longeva, con franquicias de +700 episodios de 30 minutos, y te da un pasmo. Acometer la tarea titánica de comenzar a ver una de esas series desde el primerísimo episodio con la intención de llegar hasta el final es, no sé, algo así es hasta comparable a esas decisiones importantes que debe tomar el ser humano y que determinan un punto de inflexión irreversible en todos los aspectos de su existencia (tener un hijo, hipotecar la casa, pactar con el diablo, jugar al World of Warcraft en serio, confesar en público compartes con Sostres afición por la repostería púber...)

Pero las comunidades de fieles espectadores existen, es muy normal leer en twitter frases que prueban el hecho de que hasta se puede ser seguidor de 30 series y no perderse ni un piloto/estreno.

Pese a que carezco del tiempo, la dedicación y el empeño que exige este modus operandi de afición hardcore por las series televisivas*^_^*, por otra parte, creo conveniente hacer una aclaración acerca del disfrute de este boom de series:

Darse un atracón de episodios de madrugada, o en un fín de semana, NO ES DISFRUTAR

Todo este post viene a cuento de la desmesurada adicción por las series. No poca gente se renpantinga en el sofa y se ventila, no ya tramas de 3 episodios, sino temporadas completas de tarde en tarde. No se levantan ni para merendar. Aunque esos fans afirmen que disfutan de lo lindo con esos maratones, que se jacten del "no podía parar ni esperar al próximo", lo siento mucho, pero eso no es diversión ni entretenimiento.

Drogadicción.

Pensad en los dogradictos.

Ellos tampoco pueden esperar a la próxima sesión de su hobby preferido. También echan la tarde en acabar con su variado lote de consumiciones.

Los fumadores, llega un momento en el que ni saben el número de paquetes que han fumado (y estamos hablando de adultos que saben contar hasta diez ¿no?). No se acuerdan ni pueden especificar el número porque ni les saben ya a nada las colillas. Si estos espectadores feroces hicieran ejercicio de conciencia igual se darian cuenta de que ellos tampoco podrían concretar el número de episodios que se ven, por no hablar de que igual no se acuerdan ni de los detalles de lo que se supone acaban de disfrutar, a posteriori.

Entonces, ¿cuál es la solución?

Está claro que estoy exagerando (aunque no mucho, eh), pero me gustaría que se reflexionara sobre la siguiente alternativa a la hora de consumir historias:

Pensad en la serie que más os haya marcado. Ls historias que más os han abrumado. Los giros de guión que hayan provocado vuelcos de 360 grados a vuestro cerebro. Queríais acompañar a esos personajes, sus formas de ser os atraian de una forma que iba más allá de "qué frase más molona" y mucho más allá de la paja casual con aquella regular escena de cama. Enamorarse de un personaje, o de un lugar, de una manera que dejaría a Platón a la altura de un forero de SectaHentai.org. Recordad aquella sesión de 45 minutos en la que lo darías todo por ser simplemente un secundario viviendo como puede en ese universo salido de una mente que a todas luces honra la definición de la palabra "imaginación". Esa sensación de... de... de... no querer ver otro episodio por miedo a que se acabe la historia.

El polo es completamente opuesto a aquel al que se arriman los fans arriba mencionados. Cuando has llegado a disfrutar de una serie hasta tal punto de que te frenas en tu seguimiento de los capítulos... esa sensación al saber que todavía te queda algo por delante, el miedo a perder a esos personajes, esas historias... El regocijo que se siente al no querer acabar una historia no es comparable a la satisfacción inmediata que produce el ansia y la gula que padecen los espectadores de ahora.

Tienes todos los episodios a mano, y el tiempo necesario para ver un par de episodios, pero cuando decides deliberadamente posponer el momento que sabes vas a disfrutar, en previsión de lo jodido que te vas a sentir ante el abismo que hay tras los créditos del episodio finale, he ahí cuando has llegado a un estado de afición elevado.

El yonki no disfruta del pinchazo, si lo piensas bien.

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*¡Espera! Los actores de doblaje en las series de animación, los persona-jes, la gente de los documentales, tambien son personas...

**¡Espera! Todo es real, en mayor o menor medida, todo pertenece a la existencia, hasta las ideas abstractas...

***Busque el lector el juego de palabras escatológico en la frase, si gusta.

**** Actualidad = "¿Qué te pareció el final de La Princes de Huévoli?"

*_* Ya lo comenté en el post de Cosas de Lost. ¡Qué ganas de verla para ver si sale alguna de esas Cosas! Ir a contracorriente está muy mal visto, afrontémoslo, los cínicos al ataque de los suyos, etc.

*^_^* Japonesa con rollitos de primavera a ambos lados de la testa.